El cliché de un circo francocanadiense y una niña muy pequeña que aplaude muy fuerte jalona mi nimia inmortalidad. El día de tu primera palabra leída (Perú) y tu sensibilidad musical al crecer con The Last Dinner Party son las segundas realidades de un museo al aire libre legado. Un lenguaje que pudieras entender desde muy joven y una perspectiva que te aupase a mirar bien arriba con serenidad.
Y erupciones anunciadas del carácter contra un padre ya enterradas como flores.
Recorres el museo con estupor, con rubor, recuperas buenos recuerdos y resumes y exhalas los malos acuerdos, derramas una sonrisa, esbozas una lágrima. Lees y relees un texto de estos. Resucito al tercer párrafo para confirmarte un nuevo adiós.