martes, 11 de noviembre de 2008
A MÍ LA LECCIÓN
Vuelvo al concepto y he perdido la ocasión de adaptarme a la órbita demográfica, la entropía mancomunada relaja a cualquier vecino. Miro hacia abajo y compruebo la velocidad fugitiva de un derrotado amable, al final tendré un noble principio de escoliosis contradiagnosticado por evidencias, el peso que faltaba para evitar una rutina limpia sobre mis hombros, caspa de palabras y deseos. Un mirar a los ojos sin doblepensar: la atención que se propone avanzar, la conciencia que se retrae, el efecto de cámara de Vértigo visto con la expresión del futbolista Cocu. Sombra, deposiciones, sol, calle Sol, claros y nubes y actitudes. Formular promesas de éxito fue como recordar todas las capitales del mundo, igual de romántico y errante.
domingo, 9 de noviembre de 2008
LOS PRINCIPIOS
Las ventanas permitían dócil paso a la luz, no a imagen alguna. Mortecinos eran los exámenes por la tarde y Montesinos eran los hermanos que nunca los hacían. Yo, empollón y buen jugador de futbito y baloncesto, me movía en la sutil frontera de la marginación fraternal y el respeto germánico, el segundo calificativo más propio del primer significado según nos aporta nuestra pronunciación roma.
Cuando volvía al colegio después de comer, acariciado por la temperatura más gestante de la especie, encontraba a mis amigos en plena euforia deportiva o disfrutando de la canícula, referencia aquí a tierra horadada, a perlas americanas y técnicas de disparo, chasquidos. Una de esas tardes me encontré al Buyo hecho un poema de Lorca: jugando al poliladro había resbalado con una mierda situada en los alrededores del comedor, cayendo además sobre otra mucho mayor un metro más cerca de la cocina. Las autoridades magistrales le dieron la tarde libre, pero no sin dedicarle antes una faciloca reprimenda pública, a saber si por el olor que había adquirido su ropa o por recorrer olvidados recovecos del onomatopéyico colegio Padre Manjón.
El Chóped (trigo de San Luis y San Julián) era el generoso apodo de nuestro grasiento director. El Casquet (oráculo del Casco Norte) fue expulsado para siempre un almuerzo por darle un conmovedor puñetazo en defensa propia y generacional. Honor de menor, tampoco habíamos pedido venir a este mundo.
Cuando volvía al colegio después de comer, acariciado por la temperatura más gestante de la especie, encontraba a mis amigos en plena euforia deportiva o disfrutando de la canícula, referencia aquí a tierra horadada, a perlas americanas y técnicas de disparo, chasquidos. Una de esas tardes me encontré al Buyo hecho un poema de Lorca: jugando al poliladro había resbalado con una mierda situada en los alrededores del comedor, cayendo además sobre otra mucho mayor un metro más cerca de la cocina. Las autoridades magistrales le dieron la tarde libre, pero no sin dedicarle antes una faciloca reprimenda pública, a saber si por el olor que había adquirido su ropa o por recorrer olvidados recovecos del onomatopéyico colegio Padre Manjón.
El Chóped (trigo de San Luis y San Julián) era el generoso apodo de nuestro grasiento director. El Casquet (oráculo del Casco Norte) fue expulsado para siempre un almuerzo por darle un conmovedor puñetazo en defensa propia y generacional. Honor de menor, tampoco habíamos pedido venir a este mundo.
sábado, 8 de noviembre de 2008
VIAJE AL CENTRO DE SEVILLA
Oficialmente, las primeras brisas del otoño eran el quince de septiembre, a las horas más relevantes. Yo había crecido creyendo en esa clase de frío, es decir, en cierto brillo en los ojos en jovencitas que piden refugio en ciudades grandes. Todavía no había envejecido nada, y eso debía aprovecharlo (ya me sabía de memoria el párrafo que fue escrito para un tiempo así).
Por mí, que pasaran los exámenes estrepitosamente sobre mi reputación, pero sin pausa, lo más rápido posible. Mientras yo estudiaba por contacto, interesantísimas colecciones se anunciaban sin cesar en la tele, y entre cena y cena (los horarios que diferencian a los vecinos) publirreportajes densos como las perrunillas nos hablaban sobre el cambio de moneda. Y en términos generales, la nitidez prometía ser el nuevo valor en auge.
Por mí, que pasaran los exámenes estrepitosamente sobre mi reputación, pero sin pausa, lo más rápido posible. Mientras yo estudiaba por contacto, interesantísimas colecciones se anunciaban sin cesar en la tele, y entre cena y cena (los horarios que diferencian a los vecinos) publirreportajes densos como las perrunillas nos hablaban sobre el cambio de moneda. Y en términos generales, la nitidez prometía ser el nuevo valor en auge.
viernes, 7 de noviembre de 2008
LA LIMPIEZA DE LOS TERRENOS
A este lado de los ladrillos, el ruido, el movimiento, registrados con rigor y un destello lenticular. Llovía en la calle. Puedo creer incluso que el camino a la casa de un amigo con Spectrum fue tomado por el cine, el relieve y la infancia. Cualquier parecido con Manchester era la causa de la diferencia que existe veinte años más tarde entre unas personas y otras. Os aseguro que me gustan los toros serios, por eso ahora el sol se hace más y más grande, y el cocido se almuerza doble, y el gazpacho de mi madre me salvó de la ruina. El Doctor Who, la Feria... y reconozco que estoy en crisis.
martes, 4 de noviembre de 2008
MARÍA
Yo no he visto la película. Por eso para mí Amélie eres tú y la película es tu cuarto y tu cama, y tu cintura iluminada en rojo y tu cariñosa investigación de mi cara con barba... y la Navidad, tu decisión de venir a verme fuera de todo pánico, hacer de la distancia natural que separa los cuerpos una causa para abrazarnos con más fuerza que nunca, que siempre sería así. Tu forma de llamarme desde tu dolor de garganta hasta mi nudo en la garganta. Me parece que llegará un día en que no podré escuchar la canción número 4 si no es con la luz apagada, si no es con la luz encendida.
Intuyo que cambiarás con el tiempo al tiempo que yo permaneceré impasible no por orgullo sino de dolor. Yo te querré como cuando te esperé hora y media en la playa y no apareciste, aquella tarde en la que empecé a sorprenderme de los efectos que la espera tenía sobre mi esperanza, cara de que algo me pasaba entre la casualidad de la canción con tu nombre (en el lugar y el año en que naciste) y creer verte diez o doce veces entre la arena... y el fondo del ruido del mar... y la médula espinal. Como si de medir pulsaciones se tratara, me puse a caminar muy concentrado e impreciso, despreciando sin pruebas a la gente que frivolizaba ese domingo en la playa, diseñando planes urgentes de conversación natural, optando finalmente por espiarte a cincuenta metros y segundos de coger tu bici y marcharte en dirección opuesta, y mil cosas más.
Intuyo que cambiarás con el tiempo al tiempo que yo permaneceré impasible no por orgullo sino de dolor. Yo te querré como cuando te esperé hora y media en la playa y no apareciste, aquella tarde en la que empecé a sorprenderme de los efectos que la espera tenía sobre mi esperanza, cara de que algo me pasaba entre la casualidad de la canción con tu nombre (en el lugar y el año en que naciste) y creer verte diez o doce veces entre la arena... y el fondo del ruido del mar... y la médula espinal. Como si de medir pulsaciones se tratara, me puse a caminar muy concentrado e impreciso, despreciando sin pruebas a la gente que frivolizaba ese domingo en la playa, diseñando planes urgentes de conversación natural, optando finalmente por espiarte a cincuenta metros y segundos de coger tu bici y marcharte en dirección opuesta, y mil cosas más.
lunes, 3 de noviembre de 2008
CRÓNICA INTEMPECTIVA, PRIMERA LARVA
Ya. Los truquillos de siempre descorazonadores pueden ahuyentar a mucha gente que merienda. Pero quizás quieran rendirse al descubrimiento de la hinchazón del alma, los pómulos de teflón sintiendo olor a chimenea. La Almería de la borrachera de mi infancia, Huelva como infancia de mis borracheras, Sevilla coma romántico.
La superación asistida tenía contactos con la extraordinaria individualidad, proezas que un minihombre canario no alcanzaría a imaginar: andar y correr, andar y beber, coma romántico.
El Mostour me esperaba, el autobús se marchaba. Trocar el lógico guión de las cosas y: coma rotonda.
La superación asistida tenía contactos con la extraordinaria individualidad, proezas que un minihombre canario no alcanzaría a imaginar: andar y correr, andar y beber, coma romántico.
El Mostour me esperaba, el autobús se marchaba. Trocar el lógico guión de las cosas y: coma rotonda.
domingo, 2 de noviembre de 2008
MOSTOUR, PREÁMBULO
Ya sabrán que más allá de Stoke Newington, carretera comarcal hecha alta calle, hay un pub rodeado de cuervos y relleno de mesas de billar con tapete rojo y cerveza caliente por defecto. Extra old. Donde el pino hito anuncia el final del mapa, antiviajes y antiproyectos, asoma el mismo local adaptado a la órbita suroccidental que tanto nos fascina metabolizar. Y desde esta casa, ayer, comienza mi crónica intempectiva.
viernes, 24 de octubre de 2008
EL MITO DE LA TABERNA
Renunciamos a combatir el humo, el fluir de las generaciones, las nuevas canciones, viernes: mañana vemos el fútbol. Humo de insinuaciones, medio dominado y ambiente hostil, oh sí. Esto es el pasado, que se lo digan a Cardeñosa, que se lo murmuren a los del bar: gente morena de alcohol y carente de noches a media voz.
Canción protesta es un género para integrados, en lo alto del escenario, Reina Mercedes, mayo del 88. Debajo de los adoquines están las ratas, fumásemos gauloises o celtas o neumáticos ribereños, y muy viejos, y muy adorados en contraste con cielos más blancos tanto como amarillos que Bellavista. La azotea de mis abuelos, el lavadero, y cuarenta tostadas hechas en carmela durante el primer fin de semana de la tortura aspirada “perspectivavital” para uno mismo. Estamos bien.
Canción protesta es un género para integrados, en lo alto del escenario, Reina Mercedes, mayo del 88. Debajo de los adoquines están las ratas, fumásemos gauloises o celtas o neumáticos ribereños, y muy viejos, y muy adorados en contraste con cielos más blancos tanto como amarillos que Bellavista. La azotea de mis abuelos, el lavadero, y cuarenta tostadas hechas en carmela durante el primer fin de semana de la tortura aspirada “perspectivavital” para uno mismo. Estamos bien.
sábado, 18 de octubre de 2008
VERSIÓN DADA POR EL REY
- Un día entre dos parece mucho más que un día - dijo Rinconete -.
- Hacer del lunes otro sábado - apostilló Cortadillo -.
- ¿Qué propones ahora, Rincón?
- Colarnos juntos en el autobús.
(Profundo intento por enterrar los rumores que desvelaban la verdadera identidad de los fumadores que se amaban. Las calles de Madrid dan fe de que artista y monarca revivían la canción a menudo, y siempre completamente ciegos entre viandantes serenos. La gente fingía no haber visto nada, apenas una sonrisa cariñosa pero nunca un comentario. En las horas más densas, él hablaba con voz muy alta y un sorprendente acento andaluz. Ella cantaba muy bien abrazada a él. Al caer la tarde, se asemejaban a esas parejas de drogadictos que no llegaron a los años 90. Días de vino y rosas, ancha es Castilla).
- Hacer del lunes otro sábado - apostilló Cortadillo -.
- ¿Qué propones ahora, Rincón?
- Colarnos juntos en el autobús.
(Profundo intento por enterrar los rumores que desvelaban la verdadera identidad de los fumadores que se amaban. Las calles de Madrid dan fe de que artista y monarca revivían la canción a menudo, y siempre completamente ciegos entre viandantes serenos. La gente fingía no haber visto nada, apenas una sonrisa cariñosa pero nunca un comentario. En las horas más densas, él hablaba con voz muy alta y un sorprendente acento andaluz. Ella cantaba muy bien abrazada a él. Al caer la tarde, se asemejaban a esas parejas de drogadictos que no llegaron a los años 90. Días de vino y rosas, ancha es Castilla).
martes, 14 de octubre de 2008
NUBES Y CLAROS
Me iré a Londres y te escribiré desde allí. Así de lejos me escucharás más cerca que nunca. Cada carta te remitirá a una dirección nueva... a una dirección nueva. Me pasaré las horas en silencio, y la inmersión en el idioma se reducirá a una expresión serena de ironía. Y más importante, la inmersión en el carácter será una baliza que evitará naufragios de fatal desenlace, una señal para ti.
Me sabrán agridulce los días interminables, viviré con la bruma matinal y tu cuerpo ardiendo en la planta alta de los autobuses rojos y fregando cacerolas más grandes que mi padre.
Todo es temporal, los musicales, los estrenos mundiales, el Royal Albert Hall mitificado, el Albert Memorial desconocido, ...y un junio a la tarde noche.
Me sabrán agridulce los días interminables, viviré con la bruma matinal y tu cuerpo ardiendo en la planta alta de los autobuses rojos y fregando cacerolas más grandes que mi padre.
Todo es temporal, los musicales, los estrenos mundiales, el Royal Albert Hall mitificado, el Albert Memorial desconocido, ...y un junio a la tarde noche.
jueves, 9 de octubre de 2008
BETIS-CHELSEA
Tuvo que ser alrededor de la primavera de aquel Betis cuando comenzaron los desfiles de frases lapidarias. Mi nuevo amigo Alberto era seguramente el camarero del bar donde yo pretendí de forma notable a mi buena amiga NOMBRE OMITIDO aquella tarde grandilocuente en lo que a vino de pitarra se refiere. ¡Yo la quería! Conozco mi actuación de rebotar por el bar señalando una mancha de vino que había en mi camiseta al anuncio de This is blood, haber conversado con un hispano-inglés de corte grutesco (se aceptan lecturas rápidas) y amigos pendencieros (también de orejas para afuera).
Y yo hacía toda mi performance en amor a la mirada de mi amiguita. Seguramente ella coqueteó con mi nuevo amigo Alberto, Alberto Ortega, entre sollozos de placer bebedor y la desentonación de las almas inteligentes. Yo tenía toda la imaginación al servicio de mis decisiones irresponsables y, como si hubiera escrito el futuro de los demás, sonreí suavemente a una adolescente que años más adelante (años como los de ahora digamos) sería mi mujer. Porque no me equivoqué al confiarme, siempre dije que mis años veinte representarían un perfeccionamiento, ante todo físico, una superación progresiva, sobre todo en encanto personal, cuya meta se situaría en mis treinta años y mis treinta expresiones aprendidas en horas de antiguo encierro y literatura nueva.
Y yo hacía toda mi performance en amor a la mirada de mi amiguita. Seguramente ella coqueteó con mi nuevo amigo Alberto, Alberto Ortega, entre sollozos de placer bebedor y la desentonación de las almas inteligentes. Yo tenía toda la imaginación al servicio de mis decisiones irresponsables y, como si hubiera escrito el futuro de los demás, sonreí suavemente a una adolescente que años más adelante (años como los de ahora digamos) sería mi mujer. Porque no me equivoqué al confiarme, siempre dije que mis años veinte representarían un perfeccionamiento, ante todo físico, una superación progresiva, sobre todo en encanto personal, cuya meta se situaría en mis treinta años y mis treinta expresiones aprendidas en horas de antiguo encierro y literatura nueva.
sábado, 4 de octubre de 2008
ESTRUCTURA ÉTICA DE CRUZ LATINA (o el nacimiento de una región)
Podía desenvolverme con la libertad que sentíamos los ateos católicos, la misma libertad que jugar atrevidamente a los ocho años o competir en decathlon playero conscientes de los padres protectores, condescendientes con nuestras derrotas y triunfos etéreos por la crónica de ambas risas de las niñas. Padres y sombrilla, sobre todo la pérgola, dispuestos a acoger depresiones y dolor. La sociedad católica española del último tercio del siglo XX me proporcionó la bendición de sentirme abovedado. Cuando, amenazado por los canis, las notas de Económicas, los amores despiadados y cualquier otra inflexión del carácter en formación, atravesaba la puerta de una iglesia sevillana... conseguía rogar sin rezar, crecer sin creer, pacíficas las asimilaciones del temor y amar sin querer. Fortalecidos mis códigos como durante la misa del gallo que consagraba nuestro botellón en sus puertas, en la Plaza del Buen Suceso, entiéndase la tautología (váyase también al Minibar chico), o detrás de San Isidoro, sintiéndonos seguidores en cierta esencia de esa ciencia.
La otra mejilla sonrosada será besada por fin con frecuencia, pensaba de las extranjeras en una primera emoción. Las reservas que al principio les sugería la Espiritual de Europa apenas resistían dos montaditos de carne mechada, jamón, ventresca o lomo al jerez con su Cruzcampo, y un leve cruce filosófico y seductor con mis amigos más tolerantes al alcohol. La Reserva Espirituosa de Europa también era competente en materia artística y social: noble trascendencia para nuestras vidas conquistadoras.
La otra mejilla sonrosada será besada por fin con frecuencia, pensaba de las extranjeras en una primera emoción. Las reservas que al principio les sugería la Espiritual de Europa apenas resistían dos montaditos de carne mechada, jamón, ventresca o lomo al jerez con su Cruzcampo, y un leve cruce filosófico y seductor con mis amigos más tolerantes al alcohol. La Reserva Espirituosa de Europa también era competente en materia artística y social: noble trascendencia para nuestras vidas conquistadoras.
sábado, 27 de septiembre de 2008
LOS EVASORES
"Hazte mayor". Echó de menos un premio a la paciencia y otro a la fatiga ponderada, echó de menos el ruido premioso de coche por esquina adoquinada, entró en la habitación más suiza con ventanas al pueblo. La asíntota que era su nostalgia tenía que ver, que imaginar, con el ladrillo mojado de la pequeña ciudad que construyó su padre, que no llegó a ser el porvenir que soñara joven desde los olivos, o entre grúas y alúas. Se examinó el antebrazo y, escuálido y autodestructivo, le evocó una imagen de sus primeras decisiones independientes, un brazo mecánico que parece agarrar obsequios y sin explicación legal no consigue retenerlos. Caramba, mira hacia una ladera que podría ocultar un tesoro y, sin saberlo, inclina la cabeza: las naranjas son amargas, chicas underground se multiplican por azoteas.
Dejó una posibilidad a medio fracasar, no cabe otra especulación, pero suficientemente confortable y morena como para andar escribiendo todas las borrascas sobre terrazas soleadas, por escribir durante días encerrado, y también por describir las nubes caladas de sobremesa. Y toca su antebrazo renovado aire limpio y a ratos amarillo Arenal (amarillo Baratillo, diría algún amigo, amarillo postre, cartucho de pescado, Reyes Católicos, una semana antes hacia el Tibidabo con labios e ilusiones selladas, mesas niqueladas con pastelitos y servilletas de papapel extrafino, ole).
Dejó una posibilidad a medio fracasar, no cabe otra especulación, pero suficientemente confortable y morena como para andar escribiendo todas las borrascas sobre terrazas soleadas, por escribir durante días encerrado, y también por describir las nubes caladas de sobremesa. Y toca su antebrazo renovado aire limpio y a ratos amarillo Arenal (amarillo Baratillo, diría algún amigo, amarillo postre, cartucho de pescado, Reyes Católicos, una semana antes hacia el Tibidabo con labios e ilusiones selladas, mesas niqueladas con pastelitos y servilletas de papapel extrafino, ole).
jueves, 25 de septiembre de 2008
EL MAL DE BANQUETING
Es importante saber que soy lento con gran capacidad de sufrimiento para hacer de las situaciones in extremis un álbum familiar y adelgazar compulsivamente de estresante soledad. Me he visto más de una vez apurando la noche para cumplir con mis obligaciones de estudiante o freganchín, tomando un atajo más largo que el camino oficial, pero con paisajes, merenderos...
...Delirante lentitud, y la cara que tenía Camilo Sesto en los primeros noventa ajeno a la mofa popular. Un quinquenio más tarde él recuperaría algo de éxito entre la sociedad civil, y tras otros cinco años, algo de expresión humana en los escenarios. Mi caso no tiene cura, la seriedad colgada del techo me sigue exprimiendo (y es un galicismo), aquí rodeado de restos de una fiesta y obsequios de oriundo desalmado, allí ganando terreno al mar estéril palabra por palabra, paralizado en el prólogo o, lo que es lo mismo, en las despedidas a los que terminaron su jornada.
A la mañana siguiente, un empleado de seguridad hace un visionado rutinario, rápido y pausado de las grabaciones del circuito cerrado de la noche anterior, noche cerrada y circular. Un cuerpo inmóvil será despedido por soñar despierto.
Esto nunca sucedió, pero sí regresos al alba (deshora) sin cobrar por vergüenza (deshonra), y se cumplió también que nunca pude hablar y vislumbrar en las calles el idioma que sí asimilaba en condiciones de sobremesa, en la hora del té económico, en la ventana llena de polvo, junto a una grieta de luz, panorámicamente solo.
...Delirante lentitud, y la cara que tenía Camilo Sesto en los primeros noventa ajeno a la mofa popular. Un quinquenio más tarde él recuperaría algo de éxito entre la sociedad civil, y tras otros cinco años, algo de expresión humana en los escenarios. Mi caso no tiene cura, la seriedad colgada del techo me sigue exprimiendo (y es un galicismo), aquí rodeado de restos de una fiesta y obsequios de oriundo desalmado, allí ganando terreno al mar estéril palabra por palabra, paralizado en el prólogo o, lo que es lo mismo, en las despedidas a los que terminaron su jornada.
A la mañana siguiente, un empleado de seguridad hace un visionado rutinario, rápido y pausado de las grabaciones del circuito cerrado de la noche anterior, noche cerrada y circular. Un cuerpo inmóvil será despedido por soñar despierto.
Esto nunca sucedió, pero sí regresos al alba (deshora) sin cobrar por vergüenza (deshonra), y se cumplió también que nunca pude hablar y vislumbrar en las calles el idioma que sí asimilaba en condiciones de sobremesa, en la hora del té económico, en la ventana llena de polvo, junto a una grieta de luz, panorámicamente solo.
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