viernes, 9 de octubre de 2009

PRESENTE DE CÍCLICAS LECTURAS

El cielo de las Reales Atarazanas está agrietado como los pantanos secos intransitivos, acción en crudo, humedecido excepcionalmente por la luna que a una altura casi ideal manifiesta una blancura del siglo XVII. Se respira el presente en el asfalto, lo que viene siendo octubre, y las invenciones ondulan futuro sobre el adoquín. Los charcos ecualizan los sonidos de coches lejanos, los ecos de tus escorzos todavía cercanos chapotean a ambos lados de mi marcha nocturna, estremeciendo inocentemente el autodestructivo pulso a la vida, tarareando siempre con el mismo fonema infantil las canciones del momento. La vitalidad se retuerce buscando sales minerales y, amén de proverbios marginales, todo lo que nos rodea en digna tiniebla se divide en elementos periódicos de amor y gestos de inspiración muy interior.

jueves, 1 de octubre de 2009

AMBOTH TRABAJOBS

I. El despliegue de las fuerzas de seguridad italianas era espectacular, a Roma la amenazaron con ser la siguiente. Hablar de Termini… caos, ejercicio individual de corresponsabilidad capitalina. Y la mentira de los chinos japoneses. Y al caer el sol, esa mezcla de Ingrid Bergman y Sofia Loren en el relevo de pasaje, música de violines o de viola, il Duomo a lo lejos, situación ignominiosa. Me quedaría a vivir aquí contigo ahora mismo. En Ferrara o en Florencia. Y juré haberte visto más blanca en un off-licence de Londres, asomando detrás de las magdalenas gigantes.
II. La serie Hotel Fawlty, John Cleese y su camarero español bajito y con bigote poblado. Ante cualquier pequeña o gran contrariedad, éste siempre dice “¡¡¿¿Qué??!!”. Buscábamos habitación mi hermano y yo en Londres, desde una cabina de Brondesbury (creo) llamábamos a un casero con el que habíamos quedado. Mi hermano ponía en práctica todo su sevillano inglés, pero los nervios y la educación general básica, y quizás las traiciones de esos piratas, le llevaron a un “¡¡¿¿Qué??!!” capaz de tirarle las gafas al suelo. Ese recuerdo junto con otro más reciente de una visita mía a Barcelona, en la que interrumpió con una maternocroqueta en boca cierta duda sobre la planificación de tareas para el recién llegado, ay, conforman el pedestal de un próximo homenaje en vida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

RACCORD

Guapa, tú sabías que yo valía más por el espacio que desalojaba que por mi propio peso específico, que era más aparente si no me hallaba en la región central de tu campo de visión, si me mirabas de reojo ganaba, si desarrollábamos nuestras vidas en países diferentes (vecinos, eso sí) aquí el menda cristalizaba en un constante dolor dentro de tu alma, detrás de tus pechos muy cálidos. En el año 2016 te volviste a plantear un regreso a la fotografía científica andaluza, científica por significar muy poco en tu cómputo cotidiano del deseo, de la belleza, y eso te hizo muy famosa de la noche a la mañana, una mañana fresca y alentada con tus ojazos. La imaginación con la que me escuchabas en internet, el miedo a truncar el monumental suspiro, señales así no ayudaban a reconducir nuestras progresiones, mis vertiginosos paseos cargados de tensión al entrar en tu calle, la mirada lenta a las cortinas recogidas, una sombra hacendosa en tu techo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

REPRESENTACIONES GRÁFICAS

Conduzco el coche a la orilla del mar para ver las olas rizadas, ¿comprendido? Me ahogo en la superficie, en la arena, en el piso, en aquella reunión cada vez que la recuerdo, no sé qué veo primero: su indiferencia o su pandilla. El tablero de la facultad un día de partida. La última y la primera vez son como dos gotas de agua, y sudor, como para pensar ahora en seguir apostando artísticamente, no se justifica, no, un accidente en mitad de un itinerario malva. Incomprensión, calor espontáneo, necesidades universales o universitarias. Habrá un montón de fiestas perdidas, demasiado boicot convierte el amor en una leyenda. A distancia copio a Hemingway y lo copio para calcar mi estado: chicas montando en bici, el gel de baño Lactovit, despegues de primavera, rollitos de primavera con salsa agridulce, la luz roja de la sala de revelado, al sol el oído alejado, a la sombra el olor a marisma, el parpadeo rápido de un latido verde limón, todo eso era ya legendario.

jueves, 17 de septiembre de 2009

LA COSECHA DIEZMADA

Quiero hablar de amor y no puedo. Nada queda de la intrepidez que destilaba el proceso adrenalina + cerveza + clorofila del siglo pasado. ¡Santas patronas! Con esa sustancia burbujeando a cada retrocalambre existencial (déjà vu dice la opinión pública), respondiendo a la menor expresión especial de la chica 2, o de la chica 4, o de la chica 3 en un reencuentro, etcétera y los árboles de Sevilla cohesionando las historias. Con ese desasosiego imantado de valentía fue que escribí muerto de sueño subtítulos realizadores de uno o dos párrafos bajo títulos ganados en batallas de reconquista, templos de la interpretación u objetivación escalofriante de la rutina gris cemento. Sentía muchas más cosas importantes que ahora, una aceptación era el solaz rítmico de un mes de aliteraciones y curvas, de argot impreciso en busca del mismo perfume, un beso el giro para una sintaxis nueva, palabras dichas las llaves para otras no dichas, más otro etcétera de ojillos acuosos y comunicación impresionante. Y quiero escribir de amor y no puedo.

martes, 15 de septiembre de 2009

PUNTA UMBRÍA Y NÍTIDA

Si volando hasta el edificio de la luz verde, aquel que ocultó a la luna ayer, si alcanzando el balcón de un séptimo para ver el mar oscuro, si universalizando el cielo desde mi sobreático hasta la mismísima Riminiscencia, corro el peligro de olvidarme de ti, al otro lado del pueblo, entonces ya no sabré si lo nuestro era tráfico o rompeolas*, lo mejor que te dije nunca según tu voz más pequeña.

*La visualización de una playa de noche y las olas rompiendo en la orilla como antídoto de una carretera donde los coches se relevan sin descanso muy cerca de nuestra habitación a la hora de dormir.

domingo, 13 de septiembre de 2009

EL JUEVES ES VIERNES

España honra a sus muertos. Se ha marchado antes de ver reconstruida su calle. Se llamaba Silvio, tenía cara de bueno. Llevo ya tres homenajes. La suerte me sonreía el fin de semana. Una exquisita redención ha tenido lugar, porque podía ser nuestro padre y nuestro amigo, porque improvisaba, porque era un universado, porque compartía su saber ("los moros no son cristianos").
Un día probaré a decir que soy un gran tímido y que me gustan los animales. A nuestro bar empiezan a llegar famosos. Le han ganado las canas a Guillermo Montesinos. El bizco ya me parece un ministro. Los otros dueños me felicitarán. He conseguido una cara óptima esta noche. Otro Ionesco aparca su bici. La próxima semana es el día de España, el jueves es viernes. Cuánta educación. Cuánto instinto de supervivencia, es decir, cuánto romanticismo.

(Sevilla, 7 de octubre de 2001).

domingo, 6 de septiembre de 2009

EL PREGÓN DESTROYER

El niño se adentra en la calle Enamorados pensando en Gloria y en cómo desde una broma de su pandilla se ha trazado una leyenda retroactiva de dimensión supermorena. Cuando vuelve de Campoalto por la A-49 la imagina recostada en los asientos traseros de los coches adelantados, visualiza coletas y ojos rasgados con una facilidad propia de un cineasta cuarentón castellano. Todavía pervive en su entregado córtex la imagen de Gloria superando la pequeña duna que separaba la playa del cruce de carreteras, y la gigantesca velocidad con la que se sentía superior a toda la media onubense ignorante e insensible. La broma empezó el día en que la clase de quinto entró en la clase de sexto mostrando sus manualidades de plastilina y flores de papel. La caseta más bonita era la de Gloria, pero esa era una aseveración que el ligerísimo temblor de la vocal “e” elevaría al cabezo de las declaraciones de amor. Y después, lejos de la ciudad, el pequeño recordaba los balones embarcados de reglamento y los graderíos taurinos que dejaba en evidencia el centro territorial de tve, con tal de huir del peso glorificado de la omisión y la carencia de caricias. Lejos de la ciudad y lejos de la realización.

martes, 1 de septiembre de 2009

TRÁILER LITERARIO

Los indicios conducen a que hoy es martes y es verano. Los indicios son unas seis chicas en la puerta de la discoteca de atrás, y un par de tíos discutiendo entre la discoteca y su bar, un taxi vacío que pasa disparado y un pulso el suyo que le ha retratado. Esos datos no parecen definitivos, pero el ruido del Madrid de 1983 esta noche abierta a la intemperie tímida, ese ruido muy sensible y totalmente hueco sí que es mucho más aplaudido que cualquier indicio verde o poco luminoso o casi ignominioso. Su bar es una terraza con sillas y mesas de hierro en la esquina de Juan Bravo con la calle del atentado a Carrero Blanco. La segunda copa en esta terraza decae brillantemente en experiencias de otras décadas que (qué enérgica fascinación) parecen ingenuas y graves frente al agudillo país de ahora, y por eso que lo llama “nuestro bar”: de su hermano, de los hermanos Zarcía, de un hidalgo de su talla, anidando con los materiales del pasado las osadías que piden alimento ya.

miércoles, 26 de agosto de 2009

ABRIL, 1999

Una de las sorpresas que más cara de niño me produjo fue la frecuencia con la que todas las tiendas de donde me había tocado vivir, y que yo creía tiendecillas de barrio con gran diseño, aparecían en cualquier Calle Alta que recorriera. Hasta la tintorería Crystal pertenecía a una gran cadena, probablemente con mayor facturación que algunas urbes de origen de la clientela. Por cierto, allí lavé mi ropa a 90ºC, naturalmente por error (hay que recordar que andaba medio sonado), y sólo una camiseta de promoción quedó descolorida, hasta la colada se adaptaba al medio. En mi habitación había detalles que invitaban a la locura: el colchón sobre el colchón, el escritorio pillamanos, la mesa de guardería, el sillón que obligaba a posturas de ultraconcentración... Por no hablar de la banda sonora de la calle (trasera) entre las siete de la mañana y las siete de la tarde. Destacaba incansablemente una voz que anunciaba por megafonía distintas estaciones de tren, o de metro, o de ambos; eran unos ocho destinos que se repetían una y otra vez, una y otra vez, desde algún apeadero cercano que yo nunca conseguí localizar. Sin embargo, acabé por acostumbrarme a ese ruido de fondo, quizás porque era una bonita voz femenina, y más de porcelana que metálica, y llegó a ser causa de motivación en los despertares de mis días libres.

miércoles, 19 de agosto de 2009

BALANCE A LA HORA DE LA SIESTA

Increíble cómo lo recuerdo todo tan desenfocado pero tan vivo. ¡Pero no es desenfocado como lo veo sino sobreexpuesto! Mucha luz densa, y porciones de sombra que el destino se empeña en enfocar automáticamente, mucho sueño, nuevos hechos cada día que cristalizan en la extraordinaria y única imagen que hoy contemplo con lágrimas en el hígado, cambios para siempre escucho. Sé que parecía estar en las nubes aunque en realidad estuviese en los nubarrones: y que bebí con demasiada fidelidad a una especie de personaje con el que me libraba de trances sonrojantes. Yo hacía poca vida lectiva, sólo me movía el defender a copa y espada el interminable circuito de fiestas y barriladas, y ahora puedo decir bien bajo que yo era... más... papista... que la papa, pero no en el mal sentido sino en sentida autocompasión. Por último hay que confesar en mi defensa que todo mi estropeado concurso tenía como larga explicación la noble causa de enamorar.

miércoles, 12 de agosto de 2009

TARA FASCINANTE

La humanista fuerza que te permite aguantar nubes de arena, hipersensibilidad alérgica, cerveza caliente, whisky Navarlaz. Como muchacho bien sugestionado me lo imaginaba todo desde planos semicenitales y travellings con música extradiegética hasta para ir a mear. Y los destellos líquidos y los colores vivos apreciados ya entonces como las aportaciones más románticas de los años noventa sobre el tablero. Además tuvieron lugar desconciertos brillantes, la nítida anarquía individual e incluso neoliberales ganando elecciones.
Ahora como respuesta a tu pregunta imaginaria, aunque te hagas la invisible o la olvidada, decir que te deseé la primera vez que te vi. Durante la barra libre que siguió al saludo, tu antecesora me dijo que tenías mucha vida dentro, pero la mayor diferencia dulce con respecto a ella misma, es que tenías mucha más vida fuera y por atraparla hacías preciosos intentos espontáneos y, literalmente, movimientos irresistibles de tu cuerpo. La segunda vez confirmabas a un observador imparcial, finisecular y concentrado en otras oportunidades, que seguías respirando el oxígeno escaso de las tardes inesperadas de amor y carbonizando los amoríos tanto tiempo esperados. Ibas especulando con el paso de los acontecimientos en contra de todas las ciudades a las que pensaba llevarte cada mañana que me largabas rapidísimo.
Al poco perdiste ese mirar por encima de los registros convenientes y aunque yo intentase coordinar mis códigos vitales y mis voluntades más o menos seguras, la verdad es que sólo miedo y naufragio empecé a representar para ti. Y aunque la idea de naufragio no estuviese mal adaptarla a nuestra edad, te digo hoy como caballero bien sugerente que no vuelvas a preguntarme de qué voy cuando te escriba otro poema y te hagas la sueca o la inmortalizada.

martes, 11 de agosto de 2009

MOJONES KILOMÉTRICOS PARA UN PROYECTO DE NOVELA

Google. Blois. Adrenalina. Facultad. Viaje falso a Italia. Sevilla 99 en la hemeroteca y posterior kermesse cervecera. Dr.Terrero. Masonería y Semana Santa. Plataforma petrolífera y avión a las Azores. Acuarelas fotografiadas en Praga y propósitos más saludables, licor de paloduz. El despiste del autocar, el tornado y el hotel de El Ronquillo. Terraza-bar en Uzbekistán, intemperie confortable con su azote de ruidos huecos nocturnos: Madrid 80’s. Miserias futuras o desastres inminentes. Muerte en vida posterior. Errores hablando en inglés, mis metonimias de pata. Pentalogía del amor hotelero: I. Ten years ago, Angela Mackinlay. El relativismo treintañero que domina la parálisis creativa. Canalización del Dolor o Curso al Pantano de la Belleza o El Río Chanza: Presa de la Nostalgia. Apertura episódica de sus compuertas. Descanso de la mucha presión triste, la sorprendente exteriorización quinquenal.

miércoles, 5 de agosto de 2009

SAINETE I

Ernesto seguía lamentando la construcción de un metro para Sevilla. No era el derrotismo rancio del escalón-descansillo por encima de la media (miles de conciudadanos anómicos lo ocupaban), tampoco el miedo al paso de los años de quien no sabe envejecer. Lo que desolaba a Ernesto de aquel proyecto hecho trayecto era la velocidad escalofriante con que las hordas de delincuentes (y sus padres incompetentes) se colaban en la mayor ciudadela del continente, entre los pasos tranquilos de los ancianos más elegantes de la mañana. Ernesto recordaba su juventud en autobús, recordaba los jardines del Alcázar tras ese muro, bajo los árboles, el bar de época y las palabras clandestinas de Nuria cuando ambos se retrasaron de sus amigos. Cinco años más tarde:
- Hola, qué bien te veo.
- Y tú también. Yo estoy bien, sí.
El reencuentro en el estudio no puede prolongarse por mucho tiempo porque la grabación debe comenzar ya (la culpa es de Ernesto, claro, esta obsoleta querencia por el autobús le hace llegar tarde a todos sitios). Se dirigen al atril como cuando se conocieron, concentrados, serios, reconfortados, como solía evocar para tales momentos su malogrado amigo Dani: con la temperatura de la escena final de El Graduado. Ella ha sugerido tomar algo a la salida, y Ernesto ha contestado que sí. Él la ha rodeado con su brazo como “un buen profesional que se enfrenta a un take” (voz engolada), y Nuria ha dicho algo cristalino con la mirada y su camiseta. (Carraspeo)...A Ernesto y a Nuria les pagaban por doblar, y ausentes pero diligentes...
- ¡¡¡No pueede seeeer!!! ¡¡¡Los payasitos se fueron y me dejaron en este valle de margaritas!!! – dijo Ernesto con la chillona voz de un conejito afeminado.
- No te enojes, pequeñín. ¡Mañana veremos a tu papi y a tu mami! –contestó Nuria en el papel de la bruja buena pero igualmente ronca.