Los bares dueños de la calle a iniciativa de los dueños de los bares. Murmuro títulos, insultos, poemas y nombres esdrújulos. Aquí nace un viaje increíble. Los relojes de sol, a la luz de la luna, han decidido proyectar una sombra de victimismo cuando el apagón de un sábado resuena de memoria en memoria, de los Fine Young Cannibals a las crecidas del río, de caras bonitas descontextualizadas a sabores salados de resaca, suena el ring del despertador y aparecen el orgullo y el arrepentimiento en el ring de la amnesia.
La elegancia invernal de Kandinsky, más su abandono de los pinceles cuando salía de su ciudad en marzo me impulsa a pensar en f(r)ases felices. Marzo, pudor y promesas.
lunes, 21 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
INVENTO CLÁSICO PARA UN MUNDO CAMBIANTE
Fría la libertad de cruzar a Triana, la discreta indolencia con voz de cerámica al alba, la Tierra perdiendo protagonismo frente a Venus, cobranzas, seguros, mutuas chanzas... fue una tostada con carne mechada y aceite. Contribuyó al ritual salvador desde el mediodía un mensaje procedente de un punto de fuga… preciosa desde el retiro reflexivo, contemplativa, niebla matinal introspectiva en la comarca de un adiós y del reencuentro, y fue la magia de la nostalgia en su alcance físico, y fue escanciado el afrutado ahora con artes del más adelante y mirada muy expectante.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
EL ESTADO DE ANSIEDAD LATITUDINAL
El secretario de estado despertó en medio de un desfiladero extraordinariamente otoñal y placentero, a pesar de las ridículas protecciones laterales del viaducto y de la fría baba que había empapado la tapicería y la fea barba. ¡Qué hacía él allí atravesando el Bierzo! Estuvo a punto de quedar en evidencia su inadaptación a la velocidad del cargo pero pudo contar hasta tres (cumbres nevadas) y no se lo preguntó al chófer. Tenía en el móvil dos llamadas perdidas del ministro, de una hora antes y media hora antes respectivamente, y supuso que su estabilidad profesional quedaba pendiente de un alambre retorcido y con pinchos, como los que cercaron en su infancia los campos de su padre. No, no se tratarían de dos simples cobras ministeriales, aquellas seguramente eran llamadas frustradas cargadas de reproches, exigencias y groserías de un tecnócrata europeísta que siempre había menospreciado a los andaluces en general, y a los sevillanos en especial, por dogma soriano paterno y crueles experiencias feriantes como turista mal vestido. Pero ninguno de esos temores infantiles obedecían a razonamientos consistentes, él no era consciente del hidalgo prestigio que le fosilizaba como gestor robótico y atormentado, y nadie ponía en cuestión su abnegado desempeño al frente de la secretaría, y eso a pesar de bailar sevillanas una vez al año y de relatar en los breaks sobre ruedas, con proliferación de imágenes soleadas, las genialidades de sus compañeros de clase, los poderes de los vinos del aperitivo, la comunión entre cerveza Cruzcampo y poético hipocampo, la frugalidad de la tapa y de la vida, los colores albero, añil y resplandor embelleciendo el deterioro que los desamores producían en las calles de siempre, la sencillez de la Puerta Osario y la inmensidad del siglo XVI.
sábado, 28 de noviembre de 2009
11 S
Alcanzaste a emitir un dulcísimo reconocimiento medio apoyada sobre mi mirada extemporánea, el zigzag de tu trasluz y generosidad enseguida lo escuché acelerarse contra el viento del temporal muy cerca de mis años más melodramáticos, pero guardé silencio como un San Bernardo ante tanta inseguridad y dejé de respirar durante un magnífico trago ante toda la fantasía que me quedaba por vivir.
jueves, 26 de noviembre de 2009
VIAJE SIN ABRIR LA BOCA
Y yo, que en mi adolescencia trataba con conocimiento de vida posterior la marea alta de Mont-Saint-Michel, me enfrenté con ascetismo a la pérdida de las emociones sin fronteras, a la caída de las esporas de la esperanza, desperdigadas y pisoteadas en los patios de slurry y en las plazas de ficus centenarios. Ayer estuve buscando por las tiendas inclinadas un recuerdo diferente, normando pero sutil, y sólo conseguí que me ensordecieran otra vez el espíritu las aceras sucias y las esquinas coléricas que llevaban de mi casa al instituto. La asimilación muerta, o drogada de nostalgia o de soluciones al dolor, no consentiría ya ningún atisbo de expresión luminosa, ni siquiera, Dios, cuando regresé al continente rodeado de agua y en el bus pusieron El Desprecio. En el sur impusieron el desprecio a la palabra escrita por gente escondida, regresé al hotel de Rennes y me tapé hasta la coronilla.
viernes, 20 de noviembre de 2009
MIRAR HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO
Hacía años que no revivía Rochelambert (a la manera medianamente épica de Perales), gracias al ruido sus mañanas de comercio, o la segunda bienvenida: ralentizados de calor, no relentizados de verano, puntos que son vecinos desde el piso más alto hasta entonces conocido. Un compañero de clase era panadero. Yo jugaba con el ordenador de teclas de goma. Dinastía. Mamá me hacía chícharos porque ese año me encantaban (planté uno en un algodón) (mamá). Iba al colegio como ahora al trabajo, después de los novillos de los demás. Después de los novillos, los toros bravos.
(Casa rural en Sierra Morena, primeras estribaciones del siglo XXI)
(Casa rural en Sierra Morena, primeras estribaciones del siglo XXI)
viernes, 13 de noviembre de 2009
TRAVELLING Y ALFALFA
Son los caballos los que comen más Alfalfa que nosotros, de mejor digestión, con el mismo sabor a resignación. Parece querer prometer el verano una especie de repesca para mí. Incansable, sigo teniendo altibajos en lo más navegable del Valle del Guadalquivir. Hay caras especiales por ahí, entre los meses de mayo y septiembre, alergia e insectos a la sombra del pino mediterráneo, una sonrisa a ciento quince kilómetros o a diez metros entre la gente. Mi tarjeta de presentación es la repetición, lo cíclico, el amor. Cuando escribí lo del fracaso juvenil guardaba con engaño la facilidad de las contemplaciones artísticas: confianza en una insolente mejoría. Pero ahora ya puedo ver el abismo. Travelling de la calle Pérez Galdós para un público de Sifnos. La única mañana que me senté en el pretil de una terraza.
viernes, 6 de noviembre de 2009
SILENCIO EN EL AMOR
He recordado mi habitación celda como pieza esencial del pensamiento orbital, de la desesperación aguda, del humor ácido blanco (del humor ajoblanco, si ocurría durante la siesta más calurosa aquel fenómeno de entreabrir los ojos hacia la ventana y musitar un aforismo irónico). Han desplazado mis labios y han refrescado el cielo de la boca ciertas frases no pronunciadas, después me han causado en el pómulo derecho un tic a modo de fibrilación gestual emotiva. La trascendencia respirable de esos modernos rectificados en el transcurso de una confesión denotaría, la última semana, la proximidad del mar y el pico más alto de la Península y la inminencia de una vuelta al pasado filobritánico evidentemente. Unos errores más adelante, los campos más antiguos de nuestra tierra servirían de reencuentro con la pasión cegadora por la hogareña poesía rota, entrega por este amor de antimateria. He recordado mi ventana autobiográfica y he reinventado la cara triste de la lunática chica que lo comprendía todo al revés.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
MI PERSONAJE (La Alfalfa, 2001)
Siempre me dicen que no, el no porque sí.
Una pantalla de amigos.
Tres cosas de estas. Escribir, leer y releer.
Un cuerpo tan cansado que lloraría, pero me limito a parpadeos de cinco minutos cada uno.
El cuerpo humano tiene un límite.
La fenomenal voz contra la aptitud para conducir. Brillo en lo que veo.
Mi público reciente está constituido por las mujeres que me llegan al esternón.
Otra noche hablando de otras noches, y la sangre entre la cara y la conciencia.
Una pantalla de amigos.
Tres cosas de estas. Escribir, leer y releer.
Un cuerpo tan cansado que lloraría, pero me limito a parpadeos de cinco minutos cada uno.
El cuerpo humano tiene un límite.
La fenomenal voz contra la aptitud para conducir. Brillo en lo que veo.
Mi público reciente está constituido por las mujeres que me llegan al esternón.
Otra noche hablando de otras noches, y la sangre entre la cara y la conciencia.
miércoles, 28 de octubre de 2009
DESCUBRE TU AJENA AVENTURA
Estás en una furgoneta parada con cortinas negras que te protegen de un exterior que tú intuyes tumultuoso y de sol explosivo. Solo, tumbado transversalmente sobre una pila de toallas que huelen a jabón seco y sonriente, a cortina de baño en una costa en desarrollo. Solo, como si llevaras más de un año sin hablar con nadie, como si la boca tendiera a una mueca de puchero sin dolor esgrimible, te resistes a cerrar para siempre el aparato fonador y comentas que my legendary girlfriend, she is crying tonight con una entonación muy elegante y con el familiar vibrato que hace de la última sílaba un nostálgico guiño a la esperanza. Te incorporas con un rápido abdominal y te fijas en la barba de atunero que ocupa todo el retrovisor, te resitúas con miedo y ves unos ojos muy cerrados por pestañas acartonadas, tienes unidas las lentillas a tus córneas y se te avecina convivir para siempre con un par de pellejos de altramuces graduados, y te decides a descubrir de qué playa o de qué país o de qué porvenir te has estado escondiendo.
viernes, 23 de octubre de 2009
ÉL NO ES EDUCADO NI RESPONSABLE
...Ni transparente como la ginebra. Son seis copas, las últimas que el alcalde ultrafofo quiere para sus inalcanzables líderes de opinión, la perseverancia intelectual parece relampagueante, el tesón atronador, dos segundos, cuatro... y la distancia entre la promesa y la repercusión se establece en el automático susurro "ce ne sont pas des angoisses", las faldas perfectamente volátiles, buena medida para ayudarlas a saltar galantemente aquellos obstáculos neolíticos que se esconden en Calañas desde la infancia más salvaje. Zalamero, críptico, cansado y escéptico acudirá el adulto a una entrevista de trabajo para niños. "Para estar empezando", se dirá a la salida, marchando por la cinta mecánica con el bagaje correspondiente, no para estar escapando. Hay que viajar al Andévalo.
miércoles, 21 de octubre de 2009
PAST VARIATIONSHIPS
Estoy pensativo, reflexiono sobre tu paso (hiperespacial para mí) por Sevilla: tu interés por conocerme, mi fascinación al conocerte, tu entrada en mi vida a través del sentido del humor, la intimidad compartida, la pasión, mis reservas adquiridas con los años y tu confianza gratuita en mí. Espero no haberte decepcionado demasiado con mi actuación del sábado (tengo la suerte de no recordar mucho). Pero precisamente me gustas porque no eres rencorosa, aunque me dieses una tortita en la muela más dolorosa de Europa, y sabes quedarte con los mejores momentos y las miradas más expresivas. Resumiendo, la visita a la Casa Pilatos, la sesión intensiva de memoria española (como en La Naranja Mecánica, o quizás en este caso El Naranjo Mecánico), el susto que me diste en el sofá cuando te levantaste por la mañana, la posterior celebración sexual, desayunos semiquemados, tapas estelares y conato de masaje espontáneo, mucha cerveza, la lamparita auxiliar y burguesa flambeando tu camiseta roja y comunista. La despedida. Sí, me gustó mucho la despedida, te sentí muy cerca. Adiós al oído, al hipotálamo, con la voz grave del hipopótamo en el que me estoy encarnando por culpa de esta muela que no para de crecer mal.
(Casi Navidad del 2006)
viernes, 16 de octubre de 2009
NOS ESTAMOS QUEDANDO SOLOS
Estamos entre bosques altos (soy un ignorante en árboles) elaborando teorías sobre la caída de la bola perdida, en un campo de golf diseñado al estilo Le Nôtre, setos de baja altura rodean los greens, la casa club es el Castillo de Chambord. Es un día húmedo y con grano, envuelto en efectos de grandes distancias, muy diferente de aquellas fotos que había dentro de una cámara de juguete. Estamos muy bien vestidos.
No sé cómo he llegado aquí, por qué tengo dinero o de dónde he sacado este acento autóctono. Lo más bonito es la ilusión de eternidad, consecuencia seguramente del acierto inmemorial en la elección de colores. "Si me pudieran ver ahora todas esas desgraciadas que me tenían siempre en la banda calentando y jamás me dieron una oportunidad". El amigo Vicente sonreía y contaba (o inventaba) algo nuevo, nunca dormía la siesta.
Comeremos con nuestras mujeres en algún kilómetro de la carretera, pero nada que se parezca a un vertedero próximo a Valladolid (mi más hundido poema y una de las ciudades españolas que más les suena, por cierto). "Comeremos en una casa con mayor definición que las imágenes normales". No me preocupa haber perdido la cuenta de lo que hemos pedido (esto no es la Feria / ya no hay lugar para más tristes juegos de palabras), lo único que merece la pena tener presente es un concienzudo homenaje póstumo a Claude Sautet, sus actores e intelectuales, sus mujeres y los demás. - Cura vierte copa sobre interlocutor - otro homenaje.
No sé cómo he llegado aquí, por qué tengo dinero o de dónde he sacado este acento autóctono. Lo más bonito es la ilusión de eternidad, consecuencia seguramente del acierto inmemorial en la elección de colores. "Si me pudieran ver ahora todas esas desgraciadas que me tenían siempre en la banda calentando y jamás me dieron una oportunidad". El amigo Vicente sonreía y contaba (o inventaba) algo nuevo, nunca dormía la siesta.
Comeremos con nuestras mujeres en algún kilómetro de la carretera, pero nada que se parezca a un vertedero próximo a Valladolid (mi más hundido poema y una de las ciudades españolas que más les suena, por cierto). "Comeremos en una casa con mayor definición que las imágenes normales". No me preocupa haber perdido la cuenta de lo que hemos pedido (esto no es la Feria / ya no hay lugar para más tristes juegos de palabras), lo único que merece la pena tener presente es un concienzudo homenaje póstumo a Claude Sautet, sus actores e intelectuales, sus mujeres y los demás. - Cura vierte copa sobre interlocutor - otro homenaje.
viernes, 9 de octubre de 2009
PRESENTE DE CÍCLICAS LECTURAS
El cielo de las Reales Atarazanas está agrietado como los pantanos secos intransitivos, acción en crudo, humedecido excepcionalmente por la luna que a una altura casi ideal manifiesta una blancura del siglo XVII. Se respira el presente en el asfalto, lo que viene siendo octubre, y las invenciones ondulan futuro sobre el adoquín. Los charcos ecualizan los sonidos de coches lejanos, los ecos de tus escorzos todavía cercanos chapotean a ambos lados de mi marcha nocturna, estremeciendo inocentemente el autodestructivo pulso a la vida, tarareando siempre con el mismo fonema infantil las canciones del momento. La vitalidad se retuerce buscando sales minerales y, amén de proverbios marginales, todo lo que nos rodea en digna tiniebla se divide en elementos periódicos de amor y gestos de inspiración muy interior.
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