Es el comienzo de una temporada de peso parecido a las más intensas de mi juventud. Catarsis sí. Como intuyo, será una catarsis de frustraciones, realizaciones, potaje de la década anterior. Con su pringá: cruel noviazgo el que viviré esta nueva sesión. En comparación con las que realmente me marcaron, insignificante buena chica la que me espera en su casa el mes que viene.
(Campanadas y cirrocúmulos resuelven el paso del tiempo).
Era revival con gestos más dulces que salados, gestos menos trascendentales que cercanos. Pero qué imprevista fascinación me iba a martillear las extremidades, fórmulas magistrales para la carencia de azúcar y las extremas calamidades. La autodestrucción de antaño se tornó en optimismo ordinario, mediana voz deportiva, empuje sevillano con guiño clarividente.
Se pierde identidad.
Horror el día que descubrió estas líneas. Vuelta al arranque eterno, run-run...
viernes, 20 de marzo de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
PREFERÍA PREFERIA
El paso pendular de obligaciones en lo alto, la montaña de apuntes y más dualismos, cosas así le llevaban a salir a deshora y desdía, disidía. Decidía con naturalidad saltar al ruedo de las plazas mayores cuando ya los toros sólo corrían en los grabados, el rojo era el pasado, los escaparates en penumbra diurna también. Le pareció que nada había cambiado desde que comprara sellos en aquel mercadillo, se acabó el pasaje y reflexionó, y volvió a por una cerveza en un bar de la calle Arfe. Era un bar antiguo, de croquetas rebozadas en serrín, mostrador reblandecido por lustros de movimientos torpes. La debilidad humana le daba fuerzas, lo que ya dijo el otro yo: vuestro cansancio es mi energía para crecer. Caía la tarde barriéndole los pies (clarividencia popular), y así empezaban las aventuras que inspiraron a Timun Mas unas vacaciones.
jueves, 19 de febrero de 2009
LA POSTERIDAD
Ahora veo un puerto deportivo a las once y media de la mañana, ahora que la luz del cd es la única luz en la casa. Obsesionado con un triángulo estival.
El infinito entre dos puntos, la densidad gráfica, un clásico concepto transalpino. Lo que queda de por medio es una vida extra, tranquilamente el éxito.
Tampoco mis parrafadas torpes sobre La Escapada impedían la sensación general de estar haciendo algo grande. Por encima de universos de marcas, de las émulas gimkhanas del joven del bigote, estábamos los hermanos y los amigos claudicando ante la media mañana derrotados por la faceta más feliz del viento mediterráneo, aires de poesía para la alopecia. Las bendiciones bien expresadas y la gente pasando eran el punto fuerte del más famoso del grupo.
El infinito entre dos puntos, la densidad gráfica, un clásico concepto transalpino. Lo que queda de por medio es una vida extra, tranquilamente el éxito.
Tampoco mis parrafadas torpes sobre La Escapada impedían la sensación general de estar haciendo algo grande. Por encima de universos de marcas, de las émulas gimkhanas del joven del bigote, estábamos los hermanos y los amigos claudicando ante la media mañana derrotados por la faceta más feliz del viento mediterráneo, aires de poesía para la alopecia. Las bendiciones bien expresadas y la gente pasando eran el punto fuerte del más famoso del grupo.
sábado, 14 de febrero de 2009
UNA FORMA DE QUERERSE
Un árbol se mueve por un golpe de viento y todas las hojas se oyen mantenerse, también desde mi cuarto puedo ver un rayo de los que llegan a la Tierra en dos, y dudo... No tanto por huir de Tony Kaye como por respeto a mi memoria, me decanto por lo que se me ocurrió primero. Después del ruido de la copa del árbol aparece el título junto con el sonido de dos copas que brindan. Me tumbo en el sofá, falsa serenidad, lo cierto es que me da miedo un gato llamado Mimí. Mis botas descansan humilladas en mi habitación porque esta mañana Mimí ha intentado fornicar con ellas. Cuando quiero estar tranquilo lo dejo fuera, en el jardín, y ¡me encierro! en la casa.
Siempre que volvía en el autobús todo el mundo me miraba dormir. Mi imagen era más incómoda que tierna. De acuerdo, me ganaba el pan con mi sobreesfuerzo, pero ya tenía un buen surtido de pelillos en la cara y así era muy difícil despertar compasión. Cuando me despertaba, la gente que había estado contemplándome apartaba británicamente la mirada y los muy imbéciles se chocaban de ojos entre sí. Oliver Twist.
Siempre que volvía en el autobús todo el mundo me miraba dormir. Mi imagen era más incómoda que tierna. De acuerdo, me ganaba el pan con mi sobreesfuerzo, pero ya tenía un buen surtido de pelillos en la cara y así era muy difícil despertar compasión. Cuando me despertaba, la gente que había estado contemplándome apartaba británicamente la mirada y los muy imbéciles se chocaban de ojos entre sí. Oliver Twist.
lunes, 9 de febrero de 2009
UNA VEZ TUVISTE UN BARCO
Insististe en acercarnos a ese espigón que tanto te gustaba y yo temía. Mis temores se hicieron realidad. Nada más llegar, vi entre las rocas algo que se movía ("buenas tardes") y se volvía a esconder. Y me arrastraste hasta donde terminaba el espigón. No podía dejar de pensar en el desenlace de esa película y tampoco podía evitar verme contigo desde la playa en legendaria diagonal. Al final había un faro que no pasaba de semáforo. Sin darme cuenta, acabé tirando piedras al mar como si tuviera un jersey amarillo a la espalda. Interrumpí en seco el juego ajeno. Pero lo cierto es que tampoco era consciente del paso de las horas, besos y mareas porque sólo sabía pensar en el paso de los años, así que retomé mis intentos por hacer saltar las piedras de ola en ola, mientras tú me puntuabas generosamente.
sábado, 31 de enero de 2009
MICROECONOMÍA DEL TEXTO COMO EN JAPÓN
Me bajé violentamente en Francesc Macià y allí seguí la corriente natural que desde las montañas me llevaba al autoanálisis. Una manifestación sin proclama ni protesta, los personajes gigantes articulados de Els Comediants... esas eran las principales influencias de mi turismo. Donde el mar está acotado y los ríos soterrados. Yo: como si quisiera decir algo, parecido a Harold Lloyd casual o a mi hermano tutor recién afeitado. No le pidan peras al olmo, no le pidan peros al alma.
lunes, 26 de enero de 2009
EL FINAL ANTES DE CIEN EPÍLOGOS
He dicho que ahora me gustan más las cafeterías, los aparcamientos subterráneos y los libros españoles. La hora de la siesta hecha palabras, capitales, otros paisajes. Las acuarelas del siglo XXI, mi hermano mayor y la salud convencional y convincente. La tranquilidad, la paternidad y dormir sin cerrar uno de los párpados, la concentración. Y así es como se igualan tensión y calma.
Mi cansancio es energía para crecer, vuestro pasado una sombra que dejaré de aprovechar. No puedo permitir que me ocurra como a mi amigo del colegio y su detallada retrospección sin camino que desandar. Su colegio y mi colegio están hoy más lejos que su bar y mi casa. Y tampoco puedo pensar que la duda que yo suscito entre el tú y el usted tenga asegurada la eternidad.
No escondo de todas formas que la paciencia en la más despejada percepción será una novedad muy poco ilusionante, y creo que hay que pedirse una más.
Mi cansancio es energía para crecer, vuestro pasado una sombra que dejaré de aprovechar. No puedo permitir que me ocurra como a mi amigo del colegio y su detallada retrospección sin camino que desandar. Su colegio y mi colegio están hoy más lejos que su bar y mi casa. Y tampoco puedo pensar que la duda que yo suscito entre el tú y el usted tenga asegurada la eternidad.
No escondo de todas formas que la paciencia en la más despejada percepción será una novedad muy poco ilusionante, y creo que hay que pedirse una más.
domingo, 18 de enero de 2009
Y HOY SE REPITE EL MISMO DÍA
Otro sacrificio en beneficio de la investigación interior... desde la edad del desarrollo (D+I+D), otra vez un carácter ovalado, por huidizo y por contener una yema cocida en su corazón que se queda en la garganta. El sin resuello de la soledad era la sospecha de estar haciendo las cosas mal, dejarse la frescura en el desafío de hilvanar enlaces con las expresiones más baratas. No encontrar técnicas de realización.
Y esa especie de materia sonora que desde la pérdida de fe había adoptado la violencia de una fuga en picado (una timidez cortante, no puede ser de otro modo), esa materia simple siempre actuó sobre las entrañas igual que te comprime una caída vertiginosa, inexpresiva, tanto viento contra la cara.
¿Y por qué el alma reconstruida alrededor de la simpatía y el sentido del humor? Porque paz y energía se sientan en torno a una mesa joven, y una vez deconstruido el asma y condenado yo a los designios de la adrenalina, mañana será otro día.
Y esa especie de materia sonora que desde la pérdida de fe había adoptado la violencia de una fuga en picado (una timidez cortante, no puede ser de otro modo), esa materia simple siempre actuó sobre las entrañas igual que te comprime una caída vertiginosa, inexpresiva, tanto viento contra la cara.
¿Y por qué el alma reconstruida alrededor de la simpatía y el sentido del humor? Porque paz y energía se sientan en torno a una mesa joven, y una vez deconstruido el asma y condenado yo a los designios de la adrenalina, mañana será otro día.
viernes, 9 de enero de 2009
COMO UN CIENTÍFICO
Pongamos que me acompañan las palabras caprichosas, las frases satisfechas, del Dr. Floyd en la Luna. Recupero aquí también mi principiante sospecha de rodear la realidad con lo posible y lo improbable y confiar en un punto de corte.
Hay tres etapas en la juventud amplia (y cada vez más amplia) del Hombre. No hablo del ser humano, hablo de nosotros. Y para cada etapa, una inquietud:
1. De la energía mental: crear.
2. De la ensoñación vital o punto de corte con la existencia: recrear (y recrearse).
3. De la energía sentimental: procrear.
Me parece que cuando le transmití esto a aquella señorita no aclaré como debía el encontrarme aún en la segunda etapa, y que ella entendió la teoría como una peligrosa proposición. Y justificado su proceso mental por la epidémica tendencia en el mundo escrito al colofón, la guinda al pastel, los aforismos del chimpón. "¡Dani quiere que le dé un hijo!", pensaría coloradita de sorpresa en braguitas con lacito. No supe más de ella.
La otra reflexión consiste en que cuanto más años cumplo... más amplia es la juventud.
Hay tres etapas en la juventud amplia (y cada vez más amplia) del Hombre. No hablo del ser humano, hablo de nosotros. Y para cada etapa, una inquietud:
1. De la energía mental: crear.
2. De la ensoñación vital o punto de corte con la existencia: recrear (y recrearse).
3. De la energía sentimental: procrear.
Me parece que cuando le transmití esto a aquella señorita no aclaré como debía el encontrarme aún en la segunda etapa, y que ella entendió la teoría como una peligrosa proposición. Y justificado su proceso mental por la epidémica tendencia en el mundo escrito al colofón, la guinda al pastel, los aforismos del chimpón. "¡Dani quiere que le dé un hijo!", pensaría coloradita de sorpresa en braguitas con lacito. No supe más de ella.
La otra reflexión consiste en que cuanto más años cumplo... más amplia es la juventud.
lunes, 5 de enero de 2009
LA NITIDEZ DE TU NOCHE
La noche de tu nitidez, exactamente a cinco minutos de ti, Alguien y Si... fueron las canciones que descubrí y nunca pude compartir. Entró un sonido nuevo como de romance trasnochado en mi casa blanca, en mi calle azul oscuro. Las mujeres hablan con risas lisas, muy jóvenes, pisan fuerte sobre los adoquines, digieren las tapas sin mancha alguna en la risa. A una década de ti un puzle de pocas piezas, piezas de plomo.
viernes, 2 de enero de 2009
HOMENAJE A MAMÁ
Las paredes blancas eran más grises y más grandes porque había menos construido, y los paredes blanquiazules se ensuciaban al volver a casa. Nos esperaba una tele nueva pero, como todo lo que esta familia ha querido estrenar alegremente, tuvimos que descambiarla y dejar que la euforia diera paso a la concentración (por evitar un segundo timo). "España está llorando", dije una noche poseído por la fiebre y el dolor.
Una vez me cagué en el colegio. Yo ya tenía experiencia en mearme, pelearme (posiblemente por desmentir alguna meada), perderme, caerme, proveer de papel higiénico a un amigo que llevaba una hora en el servicio, vomitar (aunque en una ocasión me adjudiqué una falsa vomitona para ocultar una meada, y de ahí una pelea con varios incrédulos); ya sabía lo que era no poder hablar de pena al volver casa. De cualquier forma, aquel episodio vespertino superó a todos. Nadie se dio cuenta, ni siquiera mis hermanos mayores en quince minutos de regreso, contuve el llanto y más cosas (porque todavía quedaba más), y sólo cuando vi a mi madre en el salón me confesé por gestos. Moví la pierna izquierda adelante y atrás como si estuviera silbando. Llevaba puesto el uniforme de la selección, pero el que se tratara de mi pierna mala eliminaba toda relación con el fútbol. Dirigí la mano a la barriga y una mirada trágica a mamá. Me comprendió enseguida, empezó a darme besos en los mofletes a todo volumen y rompí a llorar casi sin oxígeno, ni fuerza, mientras me llevaba al cuarto de baño agarrando lentamente mi chaleco de carne.
Una vez me cagué en el colegio. Yo ya tenía experiencia en mearme, pelearme (posiblemente por desmentir alguna meada), perderme, caerme, proveer de papel higiénico a un amigo que llevaba una hora en el servicio, vomitar (aunque en una ocasión me adjudiqué una falsa vomitona para ocultar una meada, y de ahí una pelea con varios incrédulos); ya sabía lo que era no poder hablar de pena al volver casa. De cualquier forma, aquel episodio vespertino superó a todos. Nadie se dio cuenta, ni siquiera mis hermanos mayores en quince minutos de regreso, contuve el llanto y más cosas (porque todavía quedaba más), y sólo cuando vi a mi madre en el salón me confesé por gestos. Moví la pierna izquierda adelante y atrás como si estuviera silbando. Llevaba puesto el uniforme de la selección, pero el que se tratara de mi pierna mala eliminaba toda relación con el fútbol. Dirigí la mano a la barriga y una mirada trágica a mamá. Me comprendió enseguida, empezó a darme besos en los mofletes a todo volumen y rompí a llorar casi sin oxígeno, ni fuerza, mientras me llevaba al cuarto de baño agarrando lentamente mi chaleco de carne.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
BETIS 1 - CHELSEA 0
En un jadeo y en una fuente oculta a un lado de la luz, los escritos traumas del reverso, reversibles. El encanto de cada estación, dijo ella, no justificaba mis diferentes formas de llevar el pelo, ni siquiera diferentes países donde llevarlo, ahora greñoso, ahora como un click recién duchado... allí frío y dulce, en unos meses mucho más tensos de lo predestinado. Volvimos a reirnos de mí, a un lado de la calle Goles. Aproveché la farola fundida y joven que este ayuntamiento descuidaba las primeras noches templadas, noche de relación ilegítima contra la luna de un Renault Clio.
(Párrafo a leer en primer lugar). Estamos en Torneo, llegamos tarde al concierto de Amphetamine Discharge, yo sedado contra las histaminas y contra la ansiedad pálida y vertiginosa, y te vuelvo a pedir disculpas maquinando un nuevo beso de violento a principesco, y giramos hacia la decadencia de nuestra plaza a media luz y más libre.
Tuve remordimientos agrios por haber desperdiciado un día grande desde sus albores. Oscurece antes, me voy alejando de toda aspiración cuando me encuentro de lleno en aquel tiempo de las ilusiones. Han pasado unos meses desde que volviera a ralentizarme intenso sin necesidad de grasientas cavilaciones mecánicas, y sin los sugestivos destellos en la pupila del alma, el orgullo. Me incorporo sin esfuerzo y me repugnan los ejercicios de relajación. Toda esta energía.
El mundo breve o en inmortal omisión nunca se hubiera resuelto, en un sentido o en una sensación, si hubiéramos desprotegido las presentaciones previas. Vanesa le ofrece el desayuno a unas cincuenta personas cada día, la mitad hombres, a veinte les devuelve la sonrisa (a los heterosexuales, y con intereses dignos de los años veinte), conoce el nombre de seis. Ostento un puesto destacado en balbuceo y turbación, subo cada mañana a ese patíbulo del nerviosismo que se convertiría en podio si ella mereciera la pena: "Mira - diría a su compañera - ese rubor distingue, en medio del espectro laboral, al festivo nacional, y quizás hasta se llame Domingo". "Qué marchosa te levantas los viernes - le respondería la otra -". Domingos llenos de promesas, materializadas en: gastronomía y amigos excepcionales, Trieste y Dubrovnik en un día, Vanesa con pequitas inadvertidas cuando mediaba un mostrador. Muy cerca, piel descubierta en distancias nuevas muy lejos de la costa.
Antes de otear la relación entre geografía y destino, pasé un fin de semana y un puente (fabricado a modo de sabotaje a la empresa) dedicados a un repaso a mi existencia. La lección concluyó con el empapado de varias camisetas durante las madrugadas posteriores (tantas como salidas quise mojar) y que el fútbol no es exactamente herramienta de evasión. Y cuando el Betis está descansando tras la primera parte debemos hablar de introspección pacífica y vibrante: tan sencillo como quererla entregada a mí al fondo de un autobús como en el final de El Graduado.
(Párrafo a leer en primer lugar). Estamos en Torneo, llegamos tarde al concierto de Amphetamine Discharge, yo sedado contra las histaminas y contra la ansiedad pálida y vertiginosa, y te vuelvo a pedir disculpas maquinando un nuevo beso de violento a principesco, y giramos hacia la decadencia de nuestra plaza a media luz y más libre.
Tuve remordimientos agrios por haber desperdiciado un día grande desde sus albores. Oscurece antes, me voy alejando de toda aspiración cuando me encuentro de lleno en aquel tiempo de las ilusiones. Han pasado unos meses desde que volviera a ralentizarme intenso sin necesidad de grasientas cavilaciones mecánicas, y sin los sugestivos destellos en la pupila del alma, el orgullo. Me incorporo sin esfuerzo y me repugnan los ejercicios de relajación. Toda esta energía.
El mundo breve o en inmortal omisión nunca se hubiera resuelto, en un sentido o en una sensación, si hubiéramos desprotegido las presentaciones previas. Vanesa le ofrece el desayuno a unas cincuenta personas cada día, la mitad hombres, a veinte les devuelve la sonrisa (a los heterosexuales, y con intereses dignos de los años veinte), conoce el nombre de seis. Ostento un puesto destacado en balbuceo y turbación, subo cada mañana a ese patíbulo del nerviosismo que se convertiría en podio si ella mereciera la pena: "Mira - diría a su compañera - ese rubor distingue, en medio del espectro laboral, al festivo nacional, y quizás hasta se llame Domingo". "Qué marchosa te levantas los viernes - le respondería la otra -". Domingos llenos de promesas, materializadas en: gastronomía y amigos excepcionales, Trieste y Dubrovnik en un día, Vanesa con pequitas inadvertidas cuando mediaba un mostrador. Muy cerca, piel descubierta en distancias nuevas muy lejos de la costa.
Antes de otear la relación entre geografía y destino, pasé un fin de semana y un puente (fabricado a modo de sabotaje a la empresa) dedicados a un repaso a mi existencia. La lección concluyó con el empapado de varias camisetas durante las madrugadas posteriores (tantas como salidas quise mojar) y que el fútbol no es exactamente herramienta de evasión. Y cuando el Betis está descansando tras la primera parte debemos hablar de introspección pacífica y vibrante: tan sencillo como quererla entregada a mí al fondo de un autobús como en el final de El Graduado.
lunes, 29 de diciembre de 2008
“COMILLANGE”
“Falta algo en mi vida” será la rememoración de mi treintena: la leyenda en cuarentena. Platos limpios que se hacen añicos contra el gres, los violines que no desean más conquistas, una cancioncilla para lo que queda del misterioso chaval tímido.
Sí y no, la luz de los años noventa o la sombra marismeña de la mano de otra señorita adventicia, su beneficio lo mismo que su deuda, la atractiva susceptibilidad fraguando en mis perfiles blandos, y mis blancos desfiles de neologismos cariñosos, sí. Sí, y no, no es autocompasión.
Sí y no, la luz de los años noventa o la sombra marismeña de la mano de otra señorita adventicia, su beneficio lo mismo que su deuda, la atractiva susceptibilidad fraguando en mis perfiles blandos, y mis blancos desfiles de neologismos cariñosos, sí. Sí, y no, no es autocompasión.
sábado, 20 de diciembre de 2008
LAS NUBES
La lluvia y el sol siempre asomaban por la misma montaña, el alcohol era como de la familia y la humedad una novedad, como todos los años, día y medio dentro de una nube reverdecía el empeño personal sobre la necesidad de perspectiva, aun con la trampa del ensimismamiento y su botella, aun atravesando la puerta y la calle y girándome como en un duelo contra la luz de las ventanas, una semana santa de avituallamiento y continuaba hacia atrás en mis mejores momentos, hacia la nítida voz café-reflectante, hacia el renacimiento barroco de una escena doméstica o no conocida, hacia ilusiones recién hechas, o lejos de eso, hacia esa misma provincia cuando me parecía un país, hacia la salida de la gruta de las maravillas, y coche después viviendo al declinar y deslumbrar el sol borrascas tóxicas en San Juan del Puerto, los domingos, apretando los puños por una señal en morse en el último minuto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)