martes, 5 de mayo de 2009
PARALELOS MERIDIANOS
¡Ay! Mi foto de la Royal Exchange merecía una portada. El noviazgo de mi hermano menos diestro, tu valentía y mi licenciatura por entregas, entregas en blanco, son variaciones de una infancia parecida. Hablo de expresiones serenas entre nocivas presiones, mancomunadamente, como paralelos meridianos.
miércoles, 29 de abril de 2009
INERCIA
Se despierta lamentando no haber vivido la adolescencia. Cualquier referencia a los pisos de su país le enternece. (En la calle arranca algún deportivo mientras él prepara tostadas de tocino, de cómo un error provinciano se convirtió en la exaltación de una familia). Los autobuses le dejaron tirado anoche, y lo recuerda como si hubiera bebido las hieles del fracaso. Gana su habitación y se recluye pacíficamente. Escucha la canción No mires a los ojos de la gente y se congracia con su infancia. (En ese momento, el hermano abre una carta sellada en Gran Bretaña, padre y madre escuchan decepcionados tanta asepsia y se imaginan mucha normalidad en la emigración del pequeño). Y el pequeño se encuentra sacudido por la semana más larga, más inclemente de su historia, pero sabe que lo correcto es apretar los labios, ya aprendió a ser rechazado por niñas malas sin que nadie sufriera por él.
Para salir adelante hoy toca parque, las panorámicas le relajan. En 1998, ver tres aviones en línea separados por tres y tres kilómetros no es todavía causa de nerviosismo. Prueba a sentarse en el césped como hacen los lugareños y no dura ni medio minuto porque sus manos no repelen a los insectos. (Pasear a un lado del canal entre tantas parejas le hace sentirse a un lado de la vida). Es capaz de aguantar sin comer, de andar la mitad de un día cuesta arriba, de beber lo que los demás quieran beber, dormir en el suelo y, por último, volver a casa sin noticias. Apaga la luz midiendo la maniobra que le debe llevar a la cama, soñará con un viaje y andaluzas por conocer.
Para salir adelante hoy toca parque, las panorámicas le relajan. En 1998, ver tres aviones en línea separados por tres y tres kilómetros no es todavía causa de nerviosismo. Prueba a sentarse en el césped como hacen los lugareños y no dura ni medio minuto porque sus manos no repelen a los insectos. (Pasear a un lado del canal entre tantas parejas le hace sentirse a un lado de la vida). Es capaz de aguantar sin comer, de andar la mitad de un día cuesta arriba, de beber lo que los demás quieran beber, dormir en el suelo y, por último, volver a casa sin noticias. Apaga la luz midiendo la maniobra que le debe llevar a la cama, soñará con un viaje y andaluzas por conocer.
lunes, 27 de abril de 2009
MÁS ALLÁ DE PLATÓN/OON
La narración de la guerra me sorprendió, Bolaño se sorprendió a sí mismo, una persona tan pacífica como él nunca habría pensado que no fuera tan pacifista. Tan diferente es la violencia común a la extrema supervivencia extraordinaria. Black Hawk derribado enaltece la gestión excelente del mayor desastre de nuestras vidas, pero Bolaño también descubre la fresca revelación del alma a la luz de explosiones de actos ultravioletas y tangibles.
Desde la Cueva de Platón nos llegan aplausos, silencios, piedras rompiendo en la roca, a cada giro inesperado de nuestro perfil o ante todo el mundo recomponiendo nuevas maniobras con nuestro gesto. Y jugamos con las sombras que cerca del umbral proyectamos hacia dentro, para la contemplación cavernaria del ser.
Desde la Cueva de Platón nos llegan aplausos, silencios, piedras rompiendo en la roca, a cada giro inesperado de nuestro perfil o ante todo el mundo recomponiendo nuevas maniobras con nuestro gesto. Y jugamos con las sombras que cerca del umbral proyectamos hacia dentro, para la contemplación cavernaria del ser.
lunes, 20 de abril de 2009
PERDÓN POR LA VOZ
No se me podía considerar figura en ninguna disciplina y por eso me dejé caer con sosiego en la Gestaltpsychologie. De modo que el fondo se encargaba de darme forma, desalojando un poco de noche y completando de un movimiento el pasatiempo de la idiosincrasia y el resto de mi carácter. Brillos en el sonido y fallos en la voz, unas manos se estrechaban y otras más pequeñas se podían hacer. Muchachas no de aquí. Desinhibición. Piel nacarada por todo el cuerpo. Depeche Mode tenía una canción que explicaba la definición de una figura propia a partir de un fondo, si se quiere lleno de errores sentimentales y botellas medio llenas. De ese fondo también sonaba en ocasiones mi nombre, sorprendentemente de los labios más cotizados de la zona, y tan carnosos como para acordarse de pocos nombres. Las fronteras entre India y Pakistán, Grecia y Turquía, la barra que separaba el Berlin de entonces, eran zonas de intromisiones y retiradas. Los pasos en tímido de una relación casi profesional a un acomodamiento de curiosidad cruzada y voces asentadas se repitieron sólo durante un mes. Y la bajamar posterior descubría una especie húmeda de amnesia, el alimento de la disculpa. Los demás viernes y los sábados de más fui recayendo con leyenda en la misma excitación intermedia y única.
miércoles, 15 de abril de 2009
ENTRAÑAPATÍA
Dos semanas llevaba sin mandar un mensaje. Venía a decir que la distancia entre Nápoles y Capri debe ser medida contando las olas, "cuento las olas", la ondulación de las expectativas cuando no somos niños. Ser pragmático entraña algo más que tiempos muertos: tiempos moribundos diría, mareo de pesimismo, Pruden Indurain es nuestro líder.
sábado, 4 de abril de 2009
MUCHAS HORAS FUERA DE CASA
Más adelante supe que nos encontramos un balón en plena madrugada, y en plena calle jugamos al fútbol, que yo te regateaba como quería, que me diste una patada en la espinilla, que te movías con esa idílica premiosidad que tenéis las chicas ante un esférico. Al cabo de dos días supe que en plena borrachera pensé en aquel corto francés de una pareja que juega al fútbol en un parque (y ella casi embarca el balón entre las ramas de un árbol), también recordé que te caíste de culo y que te levanté y que seguimos jugando hasta que alguien, desde una ventana, señaló el final del partido. Te abrazaste a mí, te curé el golpe.
Al parecer esa noche te habías enfadado con tu prima, y a partir de ahí te acomodaste en mi ralentizado concepto de la diversión, el resultado quizás de esta sensiblera ingestión de alcohol a la que estoy abocado. Ahora recuerdo que antes de ceder al melancohólico sentido de mi expresión (de palabra y de rostro) me lo recriminaste con dulzura ("¡Qué cara tienes!"), y entretanto, entre tantos ojos, creo que aceptaste mi teoría de la noche: ni escribir como pensamos ni escribir como hablamos, escribir como se piensa cuando se habla.
Al parecer esa noche te habías enfadado con tu prima, y a partir de ahí te acomodaste en mi ralentizado concepto de la diversión, el resultado quizás de esta sensiblera ingestión de alcohol a la que estoy abocado. Ahora recuerdo que antes de ceder al melancohólico sentido de mi expresión (de palabra y de rostro) me lo recriminaste con dulzura ("¡Qué cara tienes!"), y entretanto, entre tantos ojos, creo que aceptaste mi teoría de la noche: ni escribir como pensamos ni escribir como hablamos, escribir como se piensa cuando se habla.
domingo, 29 de marzo de 2009
ANTES DE LA LITERATURA
Aguante. Me he dado la vuelta y la he perdido de mi radio impresionable. Tristeza. Suena una canción de un grupo de esos que son populares y alternativos a la vez en cantidades exactas aquí o en Illinois, y la gente se vuelve loca. Frío. Maldigo mis ilusiones de las dos y media de la tarde, ella tan naranja y cachonda, mi consiguiente resistencia a las despedidas, mi emblemática adhesión a todos los planes para el fin de semana. Esto es fracasar. Ya la veo marcharse, naturalidad y desinterés, se la ve en la lejanía de unos colores debilitados, unos andares salerosos, pequeña y poderosa. Delantera. Y Otra. Con la generación que hay aquí y yo apenas venzo la violenta corazonada de viento y hojas cortarrollos mientras atruena el segundo single que me permito titular como me dicta un zumbido: “Cuando es vivaz un hundimiento”.
Fin de aquel sabor morado de unos labios dulces.
Más o menos consagrado al principio de las tardes.
Fin de aquel sabor morado de unos labios dulces.
Más o menos consagrado al principio de las tardes.
jueves, 26 de marzo de 2009
UNIR LOS PUNTOS
Había quedado con ella, se levantó impaciente. Fueron a Triana, al mercado, comieron setas. Pasaron alternativamente días llenos de retroalimentación y tardes sin aire que transmitiera el sonido.
...Y cansado de filosofar, y mirando fijamente un punto en el horizonte, se acabó todo.
...Y cansado de filosofar, y mirando fijamente un punto en el horizonte, se acabó todo.
domingo, 22 de marzo de 2009
VACIADO CÍRCULO NODO
Y es que lo único que engaña es andar por calles nunca vistas, anejas, ajenas y aceptablemente lucidas. Mantenerse fuera del encuentro con todas las úlceras, las derrotas o perrotas del amor o de la atracción tóxica, el cambio mezquino de los días anchos y las brisas guardadas de adrenalina y polen. Por entonces, tocaba con la palma de la mano un poder extraordinario al abrir simplemente un litro de cerveza en cualquier filo metálico. (Se me ve de rodillas ante el Benito Villamarín. Y ahora estoy besando a mi amiga en el arriate de un jardín años 70). Santas chispas, emoción que son nervios que era encanto que cuánta vida desde arriba. Ahora (por hoy) me siento muy fuera de la sociedad y muy dentro de la historia. Hoy (por ahora) ha terminado mi juventud.
viernes, 20 de marzo de 2009
EL PLURAL DE ALGO
Es el comienzo de una temporada de peso parecido a las más intensas de mi juventud. Catarsis sí. Como intuyo, será una catarsis de frustraciones, realizaciones, potaje de la década anterior. Con su pringá: cruel noviazgo el que viviré esta nueva sesión. En comparación con las que realmente me marcaron, insignificante buena chica la que me espera en su casa el mes que viene.
(Campanadas y cirrocúmulos resuelven el paso del tiempo).
Era revival con gestos más dulces que salados, gestos menos trascendentales que cercanos. Pero qué imprevista fascinación me iba a martillear las extremidades, fórmulas magistrales para la carencia de azúcar y las extremas calamidades. La autodestrucción de antaño se tornó en optimismo ordinario, mediana voz deportiva, empuje sevillano con guiño clarividente.
Se pierde identidad.
Horror el día que descubrió estas líneas. Vuelta al arranque eterno, run-run...
(Campanadas y cirrocúmulos resuelven el paso del tiempo).
Era revival con gestos más dulces que salados, gestos menos trascendentales que cercanos. Pero qué imprevista fascinación me iba a martillear las extremidades, fórmulas magistrales para la carencia de azúcar y las extremas calamidades. La autodestrucción de antaño se tornó en optimismo ordinario, mediana voz deportiva, empuje sevillano con guiño clarividente.
Se pierde identidad.
Horror el día que descubrió estas líneas. Vuelta al arranque eterno, run-run...
miércoles, 25 de febrero de 2009
PREFERÍA PREFERIA
El paso pendular de obligaciones en lo alto, la montaña de apuntes y más dualismos, cosas así le llevaban a salir a deshora y desdía, disidía. Decidía con naturalidad saltar al ruedo de las plazas mayores cuando ya los toros sólo corrían en los grabados, el rojo era el pasado, los escaparates en penumbra diurna también. Le pareció que nada había cambiado desde que comprara sellos en aquel mercadillo, se acabó el pasaje y reflexionó, y volvió a por una cerveza en un bar de la calle Arfe. Era un bar antiguo, de croquetas rebozadas en serrín, mostrador reblandecido por lustros de movimientos torpes. La debilidad humana le daba fuerzas, lo que ya dijo el otro yo: vuestro cansancio es mi energía para crecer. Caía la tarde barriéndole los pies (clarividencia popular), y así empezaban las aventuras que inspiraron a Timun Mas unas vacaciones.
jueves, 19 de febrero de 2009
LA POSTERIDAD
Ahora veo un puerto deportivo a las once y media de la mañana, ahora que la luz del cd es la única luz en la casa. Obsesionado con un triángulo estival.
El infinito entre dos puntos, la densidad gráfica, un clásico concepto transalpino. Lo que queda de por medio es una vida extra, tranquilamente el éxito.
Tampoco mis parrafadas torpes sobre La Escapada impedían la sensación general de estar haciendo algo grande. Por encima de universos de marcas, de las émulas gimkhanas del joven del bigote, estábamos los hermanos y los amigos claudicando ante la media mañana derrotados por la faceta más feliz del viento mediterráneo, aires de poesía para la alopecia. Las bendiciones bien expresadas y la gente pasando eran el punto fuerte del más famoso del grupo.
El infinito entre dos puntos, la densidad gráfica, un clásico concepto transalpino. Lo que queda de por medio es una vida extra, tranquilamente el éxito.
Tampoco mis parrafadas torpes sobre La Escapada impedían la sensación general de estar haciendo algo grande. Por encima de universos de marcas, de las émulas gimkhanas del joven del bigote, estábamos los hermanos y los amigos claudicando ante la media mañana derrotados por la faceta más feliz del viento mediterráneo, aires de poesía para la alopecia. Las bendiciones bien expresadas y la gente pasando eran el punto fuerte del más famoso del grupo.
sábado, 14 de febrero de 2009
UNA FORMA DE QUERERSE
Un árbol se mueve por un golpe de viento y todas las hojas se oyen mantenerse, también desde mi cuarto puedo ver un rayo de los que llegan a la Tierra en dos, y dudo... No tanto por huir de Tony Kaye como por respeto a mi memoria, me decanto por lo que se me ocurrió primero. Después del ruido de la copa del árbol aparece el título junto con el sonido de dos copas que brindan. Me tumbo en el sofá, falsa serenidad, lo cierto es que me da miedo un gato llamado Mimí. Mis botas descansan humilladas en mi habitación porque esta mañana Mimí ha intentado fornicar con ellas. Cuando quiero estar tranquilo lo dejo fuera, en el jardín, y ¡me encierro! en la casa.
Siempre que volvía en el autobús todo el mundo me miraba dormir. Mi imagen era más incómoda que tierna. De acuerdo, me ganaba el pan con mi sobreesfuerzo, pero ya tenía un buen surtido de pelillos en la cara y así era muy difícil despertar compasión. Cuando me despertaba, la gente que había estado contemplándome apartaba británicamente la mirada y los muy imbéciles se chocaban de ojos entre sí. Oliver Twist.
Siempre que volvía en el autobús todo el mundo me miraba dormir. Mi imagen era más incómoda que tierna. De acuerdo, me ganaba el pan con mi sobreesfuerzo, pero ya tenía un buen surtido de pelillos en la cara y así era muy difícil despertar compasión. Cuando me despertaba, la gente que había estado contemplándome apartaba británicamente la mirada y los muy imbéciles se chocaban de ojos entre sí. Oliver Twist.
lunes, 9 de febrero de 2009
UNA VEZ TUVISTE UN BARCO
Insististe en acercarnos a ese espigón que tanto te gustaba y yo temía. Mis temores se hicieron realidad. Nada más llegar, vi entre las rocas algo que se movía ("buenas tardes") y se volvía a esconder. Y me arrastraste hasta donde terminaba el espigón. No podía dejar de pensar en el desenlace de esa película y tampoco podía evitar verme contigo desde la playa en legendaria diagonal. Al final había un faro que no pasaba de semáforo. Sin darme cuenta, acabé tirando piedras al mar como si tuviera un jersey amarillo a la espalda. Interrumpí en seco el juego ajeno. Pero lo cierto es que tampoco era consciente del paso de las horas, besos y mareas porque sólo sabía pensar en el paso de los años, así que retomé mis intentos por hacer saltar las piedras de ola en ola, mientras tú me puntuabas generosamente.
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