martes, 15 de septiembre de 2009

PUNTA UMBRÍA Y NÍTIDA

Si volando hasta el edificio de la luz verde, aquel que ocultó a la luna ayer, si alcanzando el balcón de un séptimo para ver el mar oscuro, si universalizando el cielo desde mi sobreático hasta la mismísima Riminiscencia, corro el peligro de olvidarme de ti, al otro lado del pueblo, entonces ya no sabré si lo nuestro era tráfico o rompeolas*, lo mejor que te dije nunca según tu voz más pequeña.

*La visualización de una playa de noche y las olas rompiendo en la orilla como antídoto de una carretera donde los coches se relevan sin descanso muy cerca de nuestra habitación a la hora de dormir.

domingo, 13 de septiembre de 2009

EL JUEVES ES VIERNES

España honra a sus muertos. Se ha marchado antes de ver reconstruida su calle. Se llamaba Silvio, tenía cara de bueno. Llevo ya tres homenajes. La suerte me sonreía el fin de semana. Una exquisita redención ha tenido lugar, porque podía ser nuestro padre y nuestro amigo, porque improvisaba, porque era un universado, porque compartía su saber ("los moros no son cristianos").
Un día probaré a decir que soy un gran tímido y que me gustan los animales. A nuestro bar empiezan a llegar famosos. Le han ganado las canas a Guillermo Montesinos. El bizco ya me parece un ministro. Los otros dueños me felicitarán. He conseguido una cara óptima esta noche. Otro Ionesco aparca su bici. La próxima semana es el día de España, el jueves es viernes. Cuánta educación. Cuánto instinto de supervivencia, es decir, cuánto romanticismo.

(Sevilla, 7 de octubre de 2001).

domingo, 6 de septiembre de 2009

EL PREGÓN DESTROYER

El niño se adentra en la calle Enamorados pensando en Gloria y en cómo desde una broma de su pandilla se ha trazado una leyenda retroactiva de dimensión supermorena. Cuando vuelve de Campoalto por la A-49 la imagina recostada en los asientos traseros de los coches adelantados, visualiza coletas y ojos rasgados con una facilidad propia de un cineasta cuarentón castellano. Todavía pervive en su entregado córtex la imagen de Gloria superando la pequeña duna que separaba la playa del cruce de carreteras, y la gigantesca velocidad con la que se sentía superior a toda la media onubense ignorante e insensible. La broma empezó el día en que la clase de quinto entró en la clase de sexto mostrando sus manualidades de plastilina y flores de papel. La caseta más bonita era la de Gloria, pero esa era una aseveración que el ligerísimo temblor de la vocal “e” elevaría al cabezo de las declaraciones de amor. Y después, lejos de la ciudad, el pequeño recordaba los balones embarcados de reglamento y los graderíos taurinos que dejaba en evidencia el centro territorial de tve, con tal de huir del peso glorificado de la omisión y la carencia de caricias. Lejos de la ciudad y lejos de la realización.

martes, 1 de septiembre de 2009

TRÁILER LITERARIO

Los indicios conducen a que hoy es martes y es verano. Los indicios son unas seis chicas en la puerta de la discoteca de atrás, y un par de tíos discutiendo entre la discoteca y su bar, un taxi vacío que pasa disparado y un pulso el suyo que le ha retratado. Esos datos no parecen definitivos, pero el ruido del Madrid de 1983 esta noche abierta a la intemperie tímida, ese ruido muy sensible y totalmente hueco sí que es mucho más aplaudido que cualquier indicio verde o poco luminoso o casi ignominioso. Su bar es una terraza con sillas y mesas de hierro en la esquina de Juan Bravo con la calle del atentado a Carrero Blanco. La segunda copa en esta terraza decae brillantemente en experiencias de otras décadas que (qué enérgica fascinación) parecen ingenuas y graves frente al agudillo país de ahora, y por eso que lo llama “nuestro bar”: de su hermano, de los hermanos Zarcía, de un hidalgo de su talla, anidando con los materiales del pasado las osadías que piden alimento ya.

miércoles, 26 de agosto de 2009

ABRIL, 1999

Una de las sorpresas que más cara de niño me produjo fue la frecuencia con la que todas las tiendas de donde me había tocado vivir, y que yo creía tiendecillas de barrio con gran diseño, aparecían en cualquier Calle Alta que recorriera. Hasta la tintorería Crystal pertenecía a una gran cadena, probablemente con mayor facturación que algunas urbes de origen de la clientela. Por cierto, allí lavé mi ropa a 90ºC, naturalmente por error (hay que recordar que andaba medio sonado), y sólo una camiseta de promoción quedó descolorida, hasta la colada se adaptaba al medio. En mi habitación había detalles que invitaban a la locura: el colchón sobre el colchón, el escritorio pillamanos, la mesa de guardería, el sillón que obligaba a posturas de ultraconcentración... Por no hablar de la banda sonora de la calle (trasera) entre las siete de la mañana y las siete de la tarde. Destacaba incansablemente una voz que anunciaba por megafonía distintas estaciones de tren, o de metro, o de ambos; eran unos ocho destinos que se repetían una y otra vez, una y otra vez, desde algún apeadero cercano que yo nunca conseguí localizar. Sin embargo, acabé por acostumbrarme a ese ruido de fondo, quizás porque era una bonita voz femenina, y más de porcelana que metálica, y llegó a ser causa de motivación en los despertares de mis días libres.

miércoles, 19 de agosto de 2009

BALANCE A LA HORA DE LA SIESTA

Increíble cómo lo recuerdo todo tan desenfocado pero tan vivo. ¡Pero no es desenfocado como lo veo sino sobreexpuesto! Mucha luz densa, y porciones de sombra que el destino se empeña en enfocar automáticamente, mucho sueño, nuevos hechos cada día que cristalizan en la extraordinaria y única imagen que hoy contemplo con lágrimas en el hígado, cambios para siempre escucho. Sé que parecía estar en las nubes aunque en realidad estuviese en los nubarrones: y que bebí con demasiada fidelidad a una especie de personaje con el que me libraba de trances sonrojantes. Yo hacía poca vida lectiva, sólo me movía el defender a copa y espada el interminable circuito de fiestas y barriladas, y ahora puedo decir bien bajo que yo era... más... papista... que la papa, pero no en el mal sentido sino en sentida autocompasión. Por último hay que confesar en mi defensa que todo mi estropeado concurso tenía como larga explicación la noble causa de enamorar.

miércoles, 12 de agosto de 2009

TARA FASCINANTE

La humanista fuerza que te permite aguantar nubes de arena, hipersensibilidad alérgica, cerveza caliente, whisky Navarlaz. Como muchacho bien sugestionado me lo imaginaba todo desde planos semicenitales y travellings con música extradiegética hasta para ir a mear. Y los destellos líquidos y los colores vivos apreciados ya entonces como las aportaciones más románticas de los años noventa sobre el tablero. Además tuvieron lugar desconciertos brillantes, la nítida anarquía individual e incluso neoliberales ganando elecciones.
Ahora como respuesta a tu pregunta imaginaria, aunque te hagas la invisible o la olvidada, decir que te deseé la primera vez que te vi. Durante la barra libre que siguió al saludo, tu antecesora me dijo que tenías mucha vida dentro, pero la mayor diferencia dulce con respecto a ella misma, es que tenías mucha más vida fuera y por atraparla hacías preciosos intentos espontáneos y, literalmente, movimientos irresistibles de tu cuerpo. La segunda vez confirmabas a un observador imparcial, finisecular y concentrado en otras oportunidades, que seguías respirando el oxígeno escaso de las tardes inesperadas de amor y carbonizando los amoríos tanto tiempo esperados. Ibas especulando con el paso de los acontecimientos en contra de todas las ciudades a las que pensaba llevarte cada mañana que me largabas rapidísimo.
Al poco perdiste ese mirar por encima de los registros convenientes y aunque yo intentase coordinar mis códigos vitales y mis voluntades más o menos seguras, la verdad es que sólo miedo y naufragio empecé a representar para ti. Y aunque la idea de naufragio no estuviese mal adaptarla a nuestra edad, te digo hoy como caballero bien sugerente que no vuelvas a preguntarme de qué voy cuando te escriba otro poema y te hagas la sueca o la inmortalizada.

martes, 11 de agosto de 2009

MOJONES KILOMÉTRICOS PARA UN PROYECTO DE NOVELA

Google. Blois. Adrenalina. Facultad. Viaje falso a Italia. Sevilla 99 en la hemeroteca y posterior kermesse cervecera. Dr.Terrero. Masonería y Semana Santa. Plataforma petrolífera y avión a las Azores. Acuarelas fotografiadas en Praga y propósitos más saludables, licor de paloduz. El despiste del autocar, el tornado y el hotel de El Ronquillo. Terraza-bar en Uzbekistán, intemperie confortable con su azote de ruidos huecos nocturnos: Madrid 80’s. Miserias futuras o desastres inminentes. Muerte en vida posterior. Errores hablando en inglés, mis metonimias de pata. Pentalogía del amor hotelero: I. Ten years ago, Angela Mackinlay. El relativismo treintañero que domina la parálisis creativa. Canalización del Dolor o Curso al Pantano de la Belleza o El Río Chanza: Presa de la Nostalgia. Apertura episódica de sus compuertas. Descanso de la mucha presión triste, la sorprendente exteriorización quinquenal.

miércoles, 5 de agosto de 2009

SAINETE I

Ernesto seguía lamentando la construcción de un metro para Sevilla. No era el derrotismo rancio del escalón-descansillo por encima de la media (miles de conciudadanos anómicos lo ocupaban), tampoco el miedo al paso de los años de quien no sabe envejecer. Lo que desolaba a Ernesto de aquel proyecto hecho trayecto era la velocidad escalofriante con que las hordas de delincuentes (y sus padres incompetentes) se colaban en la mayor ciudadela del continente, entre los pasos tranquilos de los ancianos más elegantes de la mañana. Ernesto recordaba su juventud en autobús, recordaba los jardines del Alcázar tras ese muro, bajo los árboles, el bar de época y las palabras clandestinas de Nuria cuando ambos se retrasaron de sus amigos. Cinco años más tarde:
- Hola, qué bien te veo.
- Y tú también. Yo estoy bien, sí.
El reencuentro en el estudio no puede prolongarse por mucho tiempo porque la grabación debe comenzar ya (la culpa es de Ernesto, claro, esta obsoleta querencia por el autobús le hace llegar tarde a todos sitios). Se dirigen al atril como cuando se conocieron, concentrados, serios, reconfortados, como solía evocar para tales momentos su malogrado amigo Dani: con la temperatura de la escena final de El Graduado. Ella ha sugerido tomar algo a la salida, y Ernesto ha contestado que sí. Él la ha rodeado con su brazo como “un buen profesional que se enfrenta a un take” (voz engolada), y Nuria ha dicho algo cristalino con la mirada y su camiseta. (Carraspeo)...A Ernesto y a Nuria les pagaban por doblar, y ausentes pero diligentes...
- ¡¡¡No pueede seeeer!!! ¡¡¡Los payasitos se fueron y me dejaron en este valle de margaritas!!! – dijo Ernesto con la chillona voz de un conejito afeminado.
- No te enojes, pequeñín. ¡Mañana veremos a tu papi y a tu mami! –contestó Nuria en el papel de la bruja buena pero igualmente ronca.

miércoles, 29 de julio de 2009

ILUSIONES DEL DOLOR

Tú has vivido horas demasiado intensas como para ser sensible hoy a todas las cosas que quiero de ti. Pero conflictivamente empiezas a imaginarme a distancia (también de la realidad), en un tiempo más denso y rodeado de vida. Le pido a lo que me queda por recorrer cierto parecido al guión cerrado que te gustó entre Trintignant y Anouk Aimée. Ese destino fugazmente expresado en Monastiraki, la cara nueva que me pusiste aquella última noche, la cara externa y vulnerable de una cristalina pérdida de vigilancia. Frágil, por eso duró tan poco.
Has extendido tu vida hasta toda otra vida. Otro contenido para mi pensamiento de siempre sobre el verano antes de la muerte, al margen de estaciones y críticas, el mismo lugar en ochenta años y una cara que no pude olvidar. No sé cómo puedo creer que todavía es posible, ¿por qué ibas a coincidir conmigo en eso? Soy un optimista pésimo. ¿De dónde viene el prestigio de la negativa y la decisión fría? Del aplauso del graderío cuando es indiferente a lo que hay en juego. Es tu cariño lo que no deberías desacreditar. Quiero algo dentro de ti que me lleva a esa confianza de las diez de la mañana, algo por aparecer que te podría acercar a mí, quizás una edad de veintitrés o veinticuatro años, un futuro en el que abrazarse. Hago tuya mi evolución íntima. Todo esto te asusta. Lo siento.
(España, 2003).

martes, 28 de julio de 2009

TRAS LA TARDE DEL ELEVADOR PANORÁMICO

Hablamos una hora de madrugada, una hora de reloj de madrugada, sudando al estímulo de palabras a quemarropa si cerramos los ojos, he aquí una pareja mejor y más inteligente que la gente que duerme. Una hora de mayor luz, la luz de un puente. Casi podía escuchar el ruido que te acompañaba de destellos adentro, me impresionaba (no-me-presionaba) tu fuerza, tu forma de darle la vuelta a la tortilla y hacer del vertiginoso continuum que vivió contigo una misteriosa alusión de labios cerrados a un mundo en una estrella habitable. No sería un mal destino instalarse allí dentro, en el espacio exterior de tu interior. Además, te recuerdo que tu forma de fruncir la nariz aquel verano que me sonreías estaba siendo prohibida en algunos estados sin salida al mar.

sábado, 25 de julio de 2009

EN LA PUNTA DEL CEREBRO

Insistencia en un tema. ¿Cómo se llamaba esa calle? Es el reducido West End donde las discotecas taciturnas apuestan por una bonita manera de sorprender a los árabes. En todo caso, siempre será mejor volver y volver.
Formé parte accidental de una demostración contra Pinochet, y al preguntar a un periodista chileno por lo que se cocía allí dentro me contestó, con barítona antipatía, que estaban decidiendo la suerte del General. Quise conocer los alrededores, sentí miedo y me fui a casa.
He perdido la primera convicción que me trajo hasta aquí. La aventura está cambiando mi físico, mucho más feo y mucho más fuerte, pisé el único excremento callejero de Gran Bretaña frente a la última casa de Freud, sólo dije tonterías en un puesto de libros (no salía de la palabra epigrama) y me está gustando el run-run que en otro tiempo me atormentó, mi conciencia crecía una barbaridad.
Recurrentemente, sí, no entiendo cómo pude vivir tantos años sin ti.

miércoles, 22 de julio de 2009

BUSCANDO LAS TABLAS

(Sevilla, 1996)["Ha de encontrarse muy enfermo porque por primera vez no le apetece beber." (Rafael Viana)]. No está proponiendo nada bueno, apenas lo que uno de esos físicos propondría (pero sin tarta payasa), sus pupilas se han dilatado hasta la gripe o la idiotez y se está dando cuenta. La presión sobreviene del ocaso, Montand murió hace cuatro años, parece que fue hoy. Suelen decir que un ciclo ha terminado.
Varias noches seguidas soñando con temas escolares, el verano tocaba a su fin. Pasear por un camino inusual, sí real, hacia el instituto. Recorrer las calles muy deprisa, como recorren los nervios mi estómago, mis brazos, mis piernas. Caminar rápido con mis mejores nervios por aquello de volver a ver a tanta gente, y conocer a niñas nuevas, porque quiero olvidar una época que para mí significa reclusión (soledad) y pobreza (dependencia). La vida en general, a título particular, regresa otra vez. Las caras en la puerta del instituto son caras de la facultad: ese es el sueño: seis años atrás, un anacronismo.
Dos meses y medio refugiado en un diminuto cuarto climatizado por el día y refugiado en la ventana por la noche. Me gustaba escuchar a oscuras e iluminarme por la brisa y ver más allá fácilmente. Mi mirada llegaba incluso a los retiros vacacionales de los demás, a una lejana vida social estival. Era ayudado por las canciones de siempre que atravesaba a veces el tiempo y en mi mente se fundían ilusiones y alusiones. Así, sin dormir casi, sobrellevaba el verano. Entre el insomnio voluntario y el perfecto registro de los sueños, el sano cansancio y una expresión ligeramente atractiva. Ese leve y natural cansancio púrpura de las cuencas de mis ojos consiguió no hundir mi orgullo como ya lo estaba mi ánimo. No paraba de soñar.
Pero le llegó el momento de oler carpetas recién compradas y de comprobar lo pálidas que eran su piel y su voz.




viernes, 17 de julio de 2009

TERAPIA POR ESPAÑA

Cuando se vive en un páramo, a la intemperie, por encima del pueblo al que se dirigen cigüeñas y nubes que se irán aclarando, cigüeñas que se irán ennegreciendo, cuando siempre pesa más el viento por ensordecedor que por atmósfera, y más presiona por dentro que contra los ojos secos. Cuando alguien decide destruir su identidad social, no ofrecer resistencia al viento y dominar el mundo desde fuera y más alto, cuando tiene oportunidad esta serie exacta de impulsos, entonces (pero no sólo entonces), serán vencidas las veleidades de la diversión contra uno mismo y la asfixia imberbe ante los atardeceres sin gente.